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¿Y si el punk o el futurismo fueran un manga?

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¿Y si el punk o el futurismo fueran un manga?

En esta nueva sección, compararemos la esencia de algunos mangas con movimientos artísticos, ya sean fotográficos, pictóricos, musicales, cinematográficos y un sinfín de opciones con las que podremos enlazar en un futuro al mundo de las viñetas niponas.

Esta vez, y como primeras opciones, he escogido un par de movimientos que, aunque distanciados políticamente, comparten una rabia conjunta. Ni la estética del dibujo ni la trama en sí, han de ir directamente relacionadas con el género en cuestión, pero si ha de tener esa esencia, ese alma que la conecte fácilmente con el manga.

Así pues, si hablo de punk, será una cuestión de actitud contestataria y antisocial, antes que una simple estética, aunque en el caso del futurismo, si hay una conexión visual imposible de salvar. Una vez explicado esto, comencemos.

¿Y si el punk fuera un manga?. Claramente, para mí sería Diario de una desaparición de Hideo Azuma, un manga descatalogado, editado en 2006 por Ponent Mon. Esta historia autobiográfica, recoge la etapa en la cual el autor dejó a su familia y su trabajo para empezar a vivir en la calle.

Encontraremos al propio Azuma en situaciones bastante crudas, donde le veremos dormir a la intemperie, recoger comida de la basura, robar a otros vagabundos, abusar del alcohol o intentar suicidarse. Toda esta actitud apática y nihilista, encaja a la perfección con uno de los lemas más populares del punk como es el no future.

Tras meses de alcoholismo y vagabundeo, Azuma empezó a volverse loco por momentos, entrar en estados de pánico y a sufrir alucinaciones. Es ahí, cuando ingresó en un hospital psiquiátrico y empezó su recuperación.

Diario de una desaparición recibió en 2005 el Gran Premio de la Japan Media Arts Festival, al igual que el prestigioso Tezuka Osamu Cultural Award. Por cierto, es lo único de Azuma editado en español, esperemos que para un futuro se recupere.

¿Y si el futurismo fuera un manga?. Pues sería Viaje de Yuichi Yokoyama, editado por Apa Apa Cómics. Me explico.

En 1909, en Le Figaro, fue publicado el Manifiesto Futurista, escrito por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti, y una parte decía así: “La pintura y el arte ha magnificado hasta hoy la inmovilidad del pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros queremos exaltar el movimiento agresivo, el insomnio febril, la carrera, el salto mortal, la bofetada y el puñetazo.”.

Pues todo ese dinamismo e intensidad, queda plasmado en el manga, priorizando el movimiento frente a la narración. La historia se centra en el trayecto en tren de sus protagonistas. Dichos personajes, se relacionarán de forma superflua y casual con su entorno a través de miradas cruzadas u ojeos analíticos, de los cuales, el lector creará la pos-historia que se esconde en ellos.

Al ser una historia muda, Yokoyama ha tenido que plantearse muy bien la composición de las viñetas, y lo logra. Cada viñeta parece contar algo, y arrastra al lector a través de increíbles perspectivas. Dicha condición (que la historia no contenga texto), hará que el narrador varíe continuamente, situándonos en los ojos de los personajes, o de terceras personas, o de animales o simplemente de algo no orgánico.

Yokoyama reduce la lectura a una cuestión sensorial que busca reproducir una experiencia real, cuyo dibujo, lleno de líneas rectas y formas redondeadas que se alternan en contraposición, recuerda tanto a los cuadros futuristas.

Así, cerramos este primer post de comparaciones, que esperemos que dé para algunas analogías más en un futuro. Sin más, God save the futurism.

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