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WE HAPPY FEW

Ay, lo que nos gustan las buenas distopías, y más en videojuegos. Tal vez porque nos vemos abocados a ellas, o quizás porque sumergirnos de lleno en todo lo que podría salir mal en una utopía nos da fuerzas para seguir el día a día de una sociedad por momentos decadente; sean cuales sean las razones, el videojuego se presta a imaginar distopías del mismo modo sobrecogedor que hace siglos lo hiciera la literatura. La última en llegar es la profundamente enferma sociedad de We Happy Few, lo nuevo de Compulsion Games, padres del interesante, aunque desaprovechado, Contrast, y deudores del espíritu de Arkane Studios. 

En We Happy Few descubrimos una sociedad obsesionada con la felicidad; con ocultar los horrores del pasado y con evitar toda referencia al lado amargo de la vida. 

Y, desde este punto de partida, nosotros, como jugadores y personaje, nos revelaremos contra esta farsa. Un guion que tiene muchas más referencias y rimas de las parece a simple vista (y aquí los que poco han leído de distopías recurren al manido 1984, pero diría que la referencia más visceral y directa es, en realidad, la novela Kallocaína y poco, o nada, tiene que ver este videojuego con la obra de Orwell.) Una narración lineal que se presta a sumergirnos en el guion con una maestría que, por lo visto en su anterior videojuego, parecía ajena al estudio.

Toda una obra llena de peso.

¿Quién no tenía curiosidad con We Happy Few desde el primer teaser trailer? Lo cierto es que la obra ya parecía desmarcarse con una narrativa al más puro estilo Bioshock, y tras jugarlo, el gameplay, aunque con identidad propia, también sigue los mismos cánones. Y es que la sombra de Kevin Levine es alargada.

Tirando de la primera persona y con una rapidez y acción que enseguida nos ponen en contexto y nos sueltan en un mundo hostil al que deberemos sobrevivir mientras descubrimos qué se esconde detrás de tantas sonrisas, We Happy Few se presenta desde el primer minuto como un videojuego potente. Si bien a nivel técnico es efectivo, pero discreto (algunos errores gráficos, ralentizaciones y excesivos tiempos de carga lastran el resultado final), el diseño artístico es soberano, pero es que la historia es TAN buena, que cuesta fijarse en nada más.

El júbilo, la droga de la felicidad, no solo hace ver el mundo más bonito de lo que en verdad es, también hace olvidar. Y esta mecánica será el hilo conductor de una historia que se presenta muy oscura y retorcida.

Ese contraste entre la felicidad y el horror; entre ricos y pobres, entre amor y odio, es lo que le da a We Happy Few su seña de identidad. Y sí, las comparaciones con Bioshock Dishonored a nivel jugable, por mucho que el estudio se desvincule, son palpables y justificadas. Tendremos sigilo, acción, crafteo y narrativa; un sistema de habilidades limitado pero pintoresco y la posibilidad de construir bastantes objetos que nos ayuden en la aventura. Por otro lado, las misiones secundarias y principales tienen, en general, varios caminos para ser completadas, lo que da un cierto plus de rejugabilidad, unido a los coleccionables, que no son pocos.

En general, la nueva obra de Compulsion Games, que toma su nombre de algunas de las más famosas dedicatorias de los libros de Stendhal (a la exquisita minoría o a los pocos felices)se siente realmente trabajada. Es sencillo quedarse enganchado horas mientras avanzamos por terrenos pantanosos en una historia que se atreve incluso a hablarnos de los horrores de la guerra y las consecuencias de ignorar el pasado y verse, por ende, condenado a repetirlo.

A menudo hablo en mis análisis, y me permitirán pasar a la misma primera persona que usa We Happy Few, de la ambición: esa herramienta que a veces resta y a veces suma. En este caso, sin duda la ambición del estudio les ha llevado a firmar un gran juego. Algunos errores menores deslucen la nota final, y aunque la historia derroche originalidad, no tanto el gameplay, que no deja de ser una copia muy exacta y muy buena de lo que ya vimos en la pasada generación con títulos como los citados Bioshock, Dishonored Thief; estamos ante un juego que ha superado mis expectativas.

Si queremos poner algún pero, podríamos hablar de falta de profundidad en alguna mecánica. Y esto no es algo ajeno al medio: cada vez se mezclan más los géneros, y videojuegos que deberían ser puras y simples aventuras, introducen elementos de rol para contentar a la mayor cantidad de público. Algunos elementos de esta obra apenas tienen peso en el desarrollo de la aventura, y en más de una ocasión incluso se me olvidó utilizar los puntos para mejorar las habilidades. Pero bueno, es algo que, afortunadamente, tampoco resta. Por otro lado, algunos detalles técnicos como las ralentizaciones o los tiempos de carga se hacen algo pesados, y los “viajes rápidos” no tienen sentido ninguno. Al final, lo más efectivo es caminar y desplazarse por el mapa (no exagerado, pero tampoco diminuto) a la vieja usanza. Estos son elementos que hacen que se escape el sobresaliente, pero no impiden disfrutar de la aventura, ni mucho menos.

De sus nada desdeñables 20 horas aproximadas de duración (y aquí depende del ritmo de cada uno), he disfrutado todas y cada una de ellas. Soy un nostálgico de Levine, allá donde esté, lo reconozco, y We Happy Few me ha parecido un sucesor espiritual más que sobresaliente de la distopía de Raptura y Columbia.

El gamer casual no lo entenderá, ni creo que lo disfrute, pero el gamer que busca una aproximación más intelectual al medio, gozará de una experiencia enriquecedora. 

Gráficos
8.5
Sonido
8
Historia
10
Mecánicas
8.5

Summary

Tenía ganas de jugar ``We Happy Few`` y no me ha decepcionado en absoluto: una producción indie a tener en cuenta como candidato a grandes lanzamientos del año.

Total Rating

8.8
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