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Vampyr, o cómo la sangre lo dice todo

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VAMPYR

Dontnod consiguieron una más que merecida fama gracias al buen hacer de Life is Strange, un videojuego íntimo y de corte “juvenil” que exploraba las relaciones entre adolescentes, el temprano primer amor, el descubrimiento de la propia identidad y la importancia de dejar atrás el pasado (literalmente) y avanzar. Tras el inesperado éxito de este juego, que les llevó a sacar parches de idiomas, ediciones físicas y hasta una precuela encargada a otro estudio con notables resultados, Dontnod se salió por la tangente diciendo que sí, que habría más Life is Strange, pero primero pasarían por Vampyr. 

Ha llegado la hora de afilar los colmillos.

Vampyr se une a una demasiado escueta tradición de juegos basados en el mundo de los chupasangres, y lo hace sin cortarse a la hora de aplicar influencias: Londres victoriano, acción, rol y decisiones que cambiarán la experiencia de juego. Una mezcla de los elementos que el estudio ya exploró con sus anteriores títulos. Y aunque Life is Strange es, sin duda, la joya de la corona de estudio, no nos olvidamos de Remember Me. Y este Vampyr tampoco se olvida de esa raíz, pues tiene mucho más en común con la aventura de acción y ciencia ficción que con la historia de amor entre Max y Chloe.

Un médico de guerra vuelve a su Londres natal solo para verse asaltado por un vampiro y arrastrado y transformado a una forzosa inmortalidad. Una curiosa paradoja: el doctor Reid, el más eminente estudioso de la sangre, convertido en vampiro. Gracias a otro aliado vampiro y al buen hacer de una sociedad secreta, nos veremos convertidos en el nuevo cirujano del hospital Pembrock durante una terrible epidemia de gripe española, a medida que nos adentramos en el misterio de nuestra propia transformación y de la actividad vampírica en la capital británica.

Vampyr tiene por delante una dura tarea: la de estar a la altura del reciente éxito de su estudio. Por suerte, la sensación tras jugarlo es que el desarrollo ha ido completamente en paralelo y ajeno al fenómeno de Life is Strange. Lo primero que nos encontramos es una historia oscura, realmente oscura: aprovecha el folclore vampírico y los clichés de la época victoriana de un Londres sacudido por la enfermedad y la podredumbre para narrarnos una historia verdaderamente tenebrosa. Lo que podíamos esperar de una buena historia de vampiros.

Pero vayamos por partes (dijo el Destripador). Vampyr comienza de forma irregular y en los primeros compases hay muchos elementos que gestionar; mucho que procesar. Olvida, jugador, la aventura gráfica. Aunque no es un mundo tan grande ni tan lleno de vida como podemos encontrarnos en The Witcher Zelda, estamos ante un mundo abierto que se rige por las elecciones del jugador. Aunque con la excusa de la gripe española que diezma la población británica son pocos los personajes que nos encontramos o los espacios a los que acceder, nuestra actitud como vampiro determinará por completo la vida de los distritos. Matar a una persona con mucha influencia repercutirá en la vida de todas las personas relacionadas con ella, llegando al punto de que podemos perder por completo un distrito y complicarnos mucho más la aventura.

Porque algo que me ha sorprendido, es que Vampyr no es en absoluto un juego fácil a nivel de combate. Meternos en la boca del lobo sin haber evolucionado nuestras habilidades, o sin llevar buenas armas, o incluso sin maneja bien nuestra estamina, podría terminar con una muerte rápida a manos de otras criaturas infernales o de los humanos cazavampiros. La salud de los distritos se combina con la de los ciudadanos, a los que podremos ayudar o sentenciar y alimentarnos de ello, pero ninguna mala o buena acción queda sin castigo. Avanzar a lo loco en Vampyr te asegurará una rápida muerte o una lenta agonía por parte de toda la ciudad.

La exploración está contenida; en esto, el juego se asemeja más a lo visto recientemente en God of War , con un mundo que explorar pero limitado. Un pequeño sandbox en que el jugador es el centro y todas nuestras acciones repercuten en su futuro. La ambientación, gracias a un diseño de arte que recuerda a lo visto en las viñetas de From Hell de Eddie Campbell y Alan Moore, llega a provocar terror en ocasiones y aunque el guión avanza con mucha calma y tiene algunos momentos en que adolece cierta lentitud, globalmente el juego es una joya en este aspecto. Curiosamente tiene una identidad propia, aunque lo que hace sea mezclar un montón de influencias fácilmente reconocibles.

Me ha sorprendido que a nivel gráfico es más sencillo y menos realista de lo que podría parecer a simple vista en los videos que se fueron liberando. El estilo más “comiquero” que ya pudimos ver en Life is Strange sigue presente aquí; aunque la oscuridad y lo gore le dan un toque que lo acerca más al realismo, sigue alejándose de él. La banda sonora es la gran arma a nivel puramente estético, pues gracias a ella estaremos en tensión, sentiremos pavor y los combates se elevan a buenas cotas de euforia. Una combinación de violines y clavicordios de la mano de Olivier Deriviere, que firma la que quizás sea su mejor banda sonora.

Pero no está exento de algunos problemas este título: falta profundidad en sus personajes; falta ritmo en algunos momentos y sobran misiones secundarias que se resuelven de manera muy simple y se notan como parte del relleno para que el juego no se quede en una duración muy escueta. A nivel de habilidades de combate y de evolución del personaje, lo que viene siendo la faceta “rolera” del juego, está bastante conseguido y es profundo, pero podría haberlo sido más. Da la sensación que Dontnod haya recortado demasiado para hacer el desarrollo más asequible, una falta de ambición que podría pasarles factura.

Vampyr es un juego interesante, lleno de aristas y una propuesta que nos ha gustado, nos ha mantenido enganchados a la consola (PS4 es la versión que hemos jugado). No es un juego perfecto y no llega al nivel de los grandes armatostes del género, pero se agradece que el estudio se arriesgue a salirse de la tangente y se echaba en falta un gran juego de vampiros. Dontnod tiene que creerse su propio éxito y ser más ambiciosos en sus juegos y Vampyr es la muestra: un buen juego, que con algunos elementos mejor combinados, hubiera sido simplemente perfecto. Sin embargo bien es sabido que toda gran obra se abandona, nunca se termina.

Gráficos
7.5
Sonido
9
Historia
7.5
Mecánicas
8

Summary

Aún con sus carencias, Vampyr es el mejor juego de vampiros que hemos podido jugar en mucho tiempo. Nos hubiera gustado algo más épico, del estilo de Legacy of Kain, pero Dontnod apuesta por el minimalismo que les caracteriza, algo que algunos jugadores pondrán en duda. Un juego de rol y acción al que se entra poco a poco, pero del que cuesta salir si se le da la oportunidad.

Total Rating

8.0
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