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The Outer Worlds

The Outer Worlds fue una grata sorpresa en su anuncio. Aún más en su estreno. Tras embarcarme en horas de aventuras por este sistema planetario, un mundo de mundos, disparar, conversar, comerciar y recoger cuanta alma perdida cabía en mi nave he decidido sentarme a escribir sobre un juego que es como un viejo conocido.

Al despertar de un estado criogénico en una suerte de nave-arca-bíblica que buscaba el conocimiento de las estrellas más allá de lo conocido por el hombre (y todas las reminiscencias a obras como Pórtico o Metro Exodus que ello implica) nos encontramos en un mundo que no comprendemos, donde las corporaciones comerciales controlan los sistemas planetarios, la libertad individual termina demasiado pronto y la consabida frase “el trabajo dignifica” adquiere nuevos y suculentos matices. Hablamos de The Outer Worlds, ni más ni menos que la última obra de la veterana Obsidian, y eso ya es decir mucho.

Fecha de lanzamiento: 25/09/2019
Desarrolladora: Obsidian
Distribuidora: Private Division
Disponible en: PS4 / Xbox One / PC
Versión analizada: PS4
Idiomas: Voces en inglés y textos en castellano
Precio de lanzamiento: 59,99 €

Muchas veces he vuelto a aquella primera vez en que jugué a Fallout 3 como uno de los grandes momentos que me han hecho pasar los videojuegos. Por entonces lo jugué en PC, en casa de un amigo, y recuerdo que la primera vez que salí del refugio y me encontré con el mundo me quedé a cuadros. Aquello era un videojuego como nunca antes había visto. Claro que yo llevaba tiempo desconectado del mundo gamer. Después de unas horas de jugar en casa de amigo, decidí ahorrar, comprarme una Playstation 3 y comprar el juego (siempre he sido de consola, aguanten los haters sus reacciones). Lo que podríamos definir como un RPG clásico en toda regla, que era aquel Fallout 3, en mi cabeza es, en realidad, la aventura pura y dura hecha videojuego. La libertad sin control no es la premisa que más me atrae de este… sino la cantidad de pequeñas historias, detalles, escenarios, personajes… Fue el primer juego que sentí como una aventura real. Y The Outer Worlds sabe cómo volver a esas sensaciones. Lo sabe porque es una obra de Obsidian, que no en vano desarrollaron el que para mí es el mejor Fallout, New Vegas. Y lo sabe porque su jugabilidad está a la altura de lo que se espera del equipo tras Knights of the Old Republic II, Neverwinter Nights 2, South Park: La vara de la verdad… y un suculento etcétera.

The Outer Worlds no se esconde en ningún momento: estamos ante una secuela espiritual de Fallout New Vegas. A mí me decepcionó mucho Fallout 4 por su falta de ambición, por lo simple de su propuesta, por no evolucionar en la profundidad de la saga, probando en lugar de esto a simplificar la fórmula, a ver si rascaban más jugadores. Y bueno, ni siquiera hablaré de Fallout 76 porque ya está todo dicho. Echaba de menos en Bethesda el buen hacer de sus juegos de rol, y Obsidian debía tener claro que muchos nos sentíamos así. Por ello, The Outer Worlds nos ofrece todo, absolutamente todo, lo que nos ofrecían aquellos dos títulos pero ampliado, mejorado, más estudiado. Lo primero que cambia es que nos encontramos no ante un mundo abierto, sino ante pequeños sandbox que construyen un sistema planetario por el que desplazarnos con nuestra nave. Condensando la actividad de los mundos en tan solo unos pocos apartados (ciudades, estaciones, etc…) se consigue que la narrativa en todos ellos está a la altura. Explorar un planeta al 100% no pasa por farmeo estilo No Man’s Sky, sino por narrativa, verdaderas historias, personajes, elecciones y encargos que deberemos acometer en un espacio no tan vasto como un The Witcher 3. De hecho, la comparativa exacta sería The Witcher 2. Gracias a esto, completar todas las misiones en un mundo no se vuelve tan obscenamente inabarcable como en algunos juegos de mundo abierto (no miro a nadie, Red Dead Redemption 2). Obsidian quiere que disfrutes del paseo, que sientas que estás ante un reto, pero que no te pierdas por el camino.

En los detalles, está el diablo, y The Outer Worlds está lleno de estos detalles. Todo lo que tiene que ver con la dirección artística es formidable, dando lugar a una ciencia ficción desenfadada y colorida, quizás cercana a la saga Borderlands, pero con bastante estilo propio. Claro que se notan las reminiscencias: huye del estilo apocalíptico y abraza algo más art decó, un poco más Bioshock. A nivel jugable nos abre un abanico de opciones suculento: por un lado, podemos potenciar el combate (que en sus niveles de dificultad más alto puede suponer realmente un reto), o elegir dialogar, mentir e intimidar siempre que se pueda y evitar así la confrontación. Tendremos habilidades, perks y demás ventajas que iremos abriendo a medida que subamos de nivel a base de hacer misiones. Una infinidad de objetos coleccionables, armas, armaduras, modificaciones y demás le suman al conjunto la profundidad digna de este tipo de títulos. Y es que incluso disponemos de algo parecido al WATS de Fallout: la ralentización del tiempo por efecto de la congelación que sufrimos antes de que comenzara la aventura. Funciona exactamente igual que en la citada saga. El combate también, las habilidades, las armas… Aunque hay algo realmente refinado, y son los compañeros. En The Outer Worlds los acompañantes son lo que debieron ser (y no fueron) en Fallout 4. Aquí cada acompañante tiene su historia personal, una serie de misiones que completar para conocerla, y tomarán parte en los diálogos. Dependiendo del lugar o la facción con la que nos encontremos, un compañero u otro podrá ayudarnos mejor o peor; igual que cada uno puede desarrollar sus propias técnicas de combate, equiparse armaduras u objetos y relacionarse entre sí. Estos compañeros vivirán con nosotros en la nave y podremos elegir hasta dos cada vez que nos bajemos en una nueva localización.

Lo cierto es que The Outer Worlds me ha fascinado, pero hay algo problemático en esto. Y es que no he podido evitar hablar (y mucho) de la saga Fallout durante este análisis. Es inevitable porque es su principal fuente de inspiración. Desde luego no estamos ante un juego clónico, ni mucho menos, sino ante una genuina ampliación de los conceptos que Obsidian ya desarrolló en la saga. Nos encontramos ante un caso como el de Koji Igarashi con Bloodstained: los creadores que, sin derecho sobre la licencia, vuelven sobre los conceptos narrativos y mecánicos que la hicieron grande.

Si alguien puede hacer un gran Fallout sin que sea oficialmente un Fallout, esos son Obsidian. Y The Outer Worlds, sin duda, tiene valor en sí mismo mucho más allá de la saga de Bethesda y, de hecho, su guion y su lore es tan rico e interesante como la saga post-apocalíptica. Pero es innegable que gran parte de su valor, reside precisamente en que, de forma indirecta, es el Fallout que esta generación de consolas no ha conseguido ofrecernos.

Gráficos
9
Sonido
9
Historia
9.5
Mecánicas
9

Summary

Total Rating

9.1
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1 Comentario

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