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Solid State, cómic y álbum conceptual

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Solid State

Hace unos meses la editorial Gigamesh, conocida en todo el fandom por publicar las delicatessen más exquisitas de la narrativa de género, y por el sector mainstream por editar Juego de tronos en España, se lanzó a editar cómic más allá de la obra de Cels Piñol. Lo hicieron por todo lo alto con una edición mayúscula de The Private Eye de la que hablé largo y tendido en este artículo en el diario El País. En aquella ocasión, eligieron una colorida obra de ciencia ficción que narraba los peligros de internet y la privacidad. Ahora repiten temática con Solid State, esta vez con un plus: un cómic que acompaña el álbum conceptual de Jonathan Coulton. Una narración ilustrada por el creador de ¡Universo! cuyas páginas se entremezclan con las letras y acordes de las canciones del disco.

“The crackle and the buzz that makes up that sound
It’s breaking up nice, but it won’t break down
Pretty sweet ride, as long as you can hold on
Here right now, it’s going, it’s gone

The signal and the noise, the pieces of the world outside.
The echo of a choice, the static that you leave behind
Is better than solid state”- Solid State, Jonathan Coulton

Guión: Jonathan Coulton, Matt Fraction
Dibujo: Albert Monteys
Editorial: Gigamesh
Páginas: 128
Formato: Tapa dura
Precio inicial: 25€

Sinopsis: Esta es la novela gráfica que acompaña a Solid State, el nuevo álbum conceptual de Jonathan Coulton, músico, cantautor y superestrella de internet. Al fin del principio del hombre y al principio del fin del hombre nos encontramos a dos chicos, unidos por el nombre y por cientos de años. Pero… ¿no es gracioso? Y con un punto de pesadilla, también. Pero sobretodo gracioso. Una pesadilla graciosa de ciencia ficción sobre el fin de todo, pero, oye, que en realidad todo está bien. Creado junto con Matt Fraction, guionista de Sex Criminals, Casanova y ODY-C, y Albert Monteys, el premiado autor de ¡Universo!, el Solid State de Coulton es un cóctel tecnológico a medio camino entre 2001: Una odisea del espacio y Trabajo basura, que nos recuerda que conseguir lo que siempre hemos querido podría ser una idea pésima.

Solid State habría que leerlo escuchando de fondo el disco. Al menos, así es como yo lo he leído; y disfrutar de cómo las letras se dibujan ante nuestros ojos en las páginas del cómic. Una obra que, desde luego, tiene entidad por sí misma. De hecho, me ha gustado mucho más el cómic que el disco, que me resulta demasiado meloso y poco cercano a la ciencia ficción. Si me dicen que esta obra se basa en una historia conceptual de Matt Elliot, me lo creo.

El dibujo se disfruta. No estamos ante un derroche de ciencia ficción hardcore, sino ante una obra que nos narra la historia del futuro y el pasado de una sociedad en caída libres, y de cómo el futuro se plantea preguntas. Hay elementos que me despiertan una sonrisa por su ingenio, como que algunas respuestas de personajes en los diálogos sean sencillamente pulgares verdes hacia arriba o rojos hacia abajo. Una historia que bebe de muchas fuentes y referencias (el diálogo con la calavera, la lucha contra la burocracia absurda, la profecía autocumplida) pero que lo hace con elegancia.

Esta es la obra más larga dibujada por Albert Monteys, al que os recomiendo echar un ojo en Panel Syndicate. Su estilo me ha resultado fresco y colorido, muy cercano a lo que podemos ver en Cliff Chiang o el lápiz de Marcos Martín en The Private Eye, aunque con más tendencia a las formas caricaturescas. Sin embargo, la composición de la página es mucho más interesante en este Solid State, con un estilo cuadrado que imita a las ventanas de un navegador web, trazando diálogos que se escurren a lo largo de varias viñetas, dando una sensación de fluidez exquisita.

En lo que respecta al concepto disco+cómic, me hubiera gustado que este incluyera un link de descarga o algo que lo uniera más a la obra musical, pues algún lector puede no prestarle atención al disco. Esto en sí mismo no es malo, pues recalco que el cómic se disfruta por separado, pero la gracia del tema es unir los dos mundos. Y lo hace bien, bastante bien, pues podemos leer letras del disco directamente en el cómic (Wake up, wake up…comienzan ambos), aunque la música acompaña poco a la estética. Me esperaba algo más electrónico, más experimental, y lo que encontramos en el disco de Jonathan Coulton es a un cantautor más bien ligero.

Por suerte, el cómic Solid State es una obra muy redonda. Cierto es que los temas que trata no nos son nuevos, sino que empiezan a ser una tendencia de la actual ciencia ficción: los peligros de la red, firmar las condiciones de uso sin leerlas, el fin de la privacidad, pero lo hace desde lo onírico, desde el simbolismo, y empleando recursos conocidos con la soltura de los grandes.

La edición de Gigamesh en tapa dura y a todo color se mantiene al nivel de lo que disfrutamos de la editorial. Como ocurriera con la edición del anterior número de la colección Excelsior y como estoy seguro que ocurrirá a partir de ahora, el simple hecho de tenerlo en la estantería ya merece la compra. Los eruditos de la ciencia ficción y los clásicos quizás busquen algo más profundo y barroco, pero Solid State se disfruta como una de las píldoras vitamínicas de las que abusa uno de los personajes de su historia. 

Podéis adquirirlo aquí: Lektu

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