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Sherlock Frankenstein y la legión del mal

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Sherlock Frankenstein y la legión del mal

Black Hammer ve su universo expandido con este primer spin-off que viene a completar algunos de los huecos que vimos en las anteriores publicaciones. Hace unos meses, Astiberri ya nos sorprendió con la publicación de dos volúmenes integrales con los números sacados hasta el momento de esta nueva serie ganadora del Premio Eisner. En Sherlock Frankenstein y la legión del mal nos reencontramos con algunos conocidos y con nuevos personajes de esta historia que bebe de fuentes como Watchmen (Alan Moore) para narrarnos el ascenso y caída de un grupo de superhéroes enfrentados al peor de los enemigos: el pasado, la soledad.

Autores: Jeff Lemire y David Rubín
Editorial: Astiberri
Páginas: 152
Formato: Tapa dura a color
Precio: 16€

Sinopsis: Jeff Lemire inicia la expansión del universo de Black Hammer con este primer spin off para el que ha contado con David Rubín al dibujo. Ambientado en el mundo de los superhéroes, Sherlock Frankenstein y la legión del mal sigue a una periodista decidida a descubrir qué pasó con su padre: el superhéroe conocido como Martillo Negro. Parece que todas las respuestas se encuentran en el infame asilo para criminales de Spiral City, donde residen algunos de sus más peligrosos supervillanos. A medida que se acerca a la verdad, Lucy descubre los oscuros orígenes de algunos de los mayores enemigos de Martillo Negro y cómo se vinculan con el enigma de lo que le pasó al gran héroe de Spiral City.

Los que me lean habitualmente ya sabrán que me encanta Jeff Lemire; le considero uno de los mejores guionistas de cómic que hay ahora mismo, con un estilo intimista y minimalista que me fascina. Quizás, todo lo opuesto a mi gran autor predilecto: frente a lo épico de las historias de Alan Moore, Lemire coge grandes temas y los transformas en historias humanas, de personajes, de sentimientos. De pérdidas y perdidos. Si alguien tenía que volver al tema de los superhéroes humanizados, era Lemire. El resultado fue la genial serie Black Hammer, en que un grupo de superhéroes viven en una dimensión desconocida tras vences en la última gran batalla. Una dimensión que toma la forma de un población rural en la que nadie sabe lo que es un superhéroe.

Esta premisa me enamoró. Sherlock Frankenstein y la legión del mal funciona como precuela y spin-off al mismo tiempo, narrándonos las pesquisas de la hija de Martillo Negro para dar con los héroes desaparecidos. Y, aunque Lemire vuelve a aportarnos una historia fresca, esta es quizás la menos original de las historias de Black Hammer. La linea que separa las comparaciones con Watchmen se está volviendo cada vez más difícil, y lo que en los anteriores cómics (la serie regular) presentaba a los superhéroes como excusa para hablar de la vejez, la soledad, el amor y la decepción, parece olvidarse en este spin-off que ataca a los temas heroicos desde una perspectiva más generalista.

Sherlock Frankenstein busca unir la vertiente más mainstream del superhéroe con el estilo sobrio e íntimo de Lemire. 

Un cambio que parece diseñado para alejarse del tono de la serie regular y enriquecer el universo, dando como resultado un buen puñado de personajes nuevos, de background y de historias paralelas que establecen un rico mundo, aunque por el camino se renuncia a ese tono intimista y sentimental de que gozaron los anteriores números.

A este giro en el guion, le sigue un cambio en el dibujo: del original de Dean Ormston pasamos al español David Rubín, cuyo estilo me ha resultado más tosco y menos elegante. El dibujo en los dos primeros volúmenes (de los que hablé en este artículo en la revista Jot Down) me gustó mucho más: resultaba eficaz, pintoresco, y tenía mucha personalidad. En este spin-off, el dibujo de Rubín me ha parecido tosco en ocasiones, falto de originalidad y el paginado y composición de las viñetas, confuso a ratos. Si hemos de cambiar de dibujante (cosa que no comparto), preferiría a otro elegido, respetando el trabajo de Rubín, que sin duda es uno de los grandes dibujantes españoles, pero que parece no haber conectado bien con este universo. Otra cosa son las magníficas portadas de Mike Mignola o Duncan Fegredo, que perfectamente podrían sustituir a Ormston a los lápices.

Sherlock Frankenstein y la legión del mal funciona bien como complemento y como aperitivo antes de continuar la serie regular (que esperamos que no tarde), pero impacta menos que esta. Sigue siendo un cómic de Lemire y con la magnífica edición de Astiberri, llena de bocetos y material extra, con una elegante tapa dura y a un precio magnífico, pero en su lectura me ha asaltado la duda de si el autor sabe realmente lo que está haciendo con la serie. No queremos un copy paste de Watchmen; queremos la originalidad y la seriedad que destilan los dos primeros volúmenes de Black Hammer.

La serie Black Hammer se expande con un primer spin-off/precuela bastante interesante y que esperamos que sea solo el primero de muchos. 

Podéis adquirir este cómic en: Astiberri 

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