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Pathfinder: Kingmaker, puro rol

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PATHFINDER: KINGMAKER

Partiendo desde la historia más arquetípica de una reunión de héroes, Pathfinder: Kingmaker, lanza un pre-order que nos lleva al mundo de fantasía épica del Swords & Sorcery más típico. El juego de ordenador, nacido de un kickstarter, trae de la mano un toque de nostalgia que recuerda a juegos como Baldur’s Gate o Neverwinter Nights (algo que no sorprende cuando nos encontramos a Chris Avellone dentro del equipo creativo). Lo que significa que el título tiene una serie de principios básicos que hacen que se aleje de los gustos de un público genérico. En pocas palabras, si no te gusta un rpg puro este no es tu juego.

Ponerse en manos de Pathfinder: Kingmaker es como volver a un camino abandonado por los dados de veinte. En esta historia podremos crear un personaje desde cero gracias a un completo editor basado en el juego de rol. Esto tiene un lado bueno, si adoras el mundo del rol narrativo, el editor te ofrece todas las posibilidades de construcción que tiene el manual de jugador de Pathfinder en papel: 8 razas, 14 clases básicas, una lista interminable de habilidades y la capacidad de elegir los alineamientos clásicos de todo juego de rol de este tipo.

Aun así, esto complica la situación desde el inicio con un montón de reglas, un nivel de dificultad del juego personalizable complejo y la incapacidad del jugador de conocer las consecuencias a largo plazo de la elección de su raza y clase. Esto último queda vagamente salvado con los 6 personajes prefabricados. El problema es que, a cambio, el uso de estos personajes destruye la personalización que hace interesante el juego. Tampoco ayuda mucho que el número de ilustraciones del editor sea limitado (28). En muchos momentos del juego encontremos un NPC que tienen nuestro mismo “aspecto” dentro del cuadro de diálogos.

No obstante, hay una herramienta que permite acercase a los jugadores no tan roleros: las clases arquetípicas. El jugador puede asignar 4 tipos de arquetipos por clase para poder evitar cualquier problema de construcción. Esto es un gran acierto que permite que los jugadores más expertos se atrevan con configuraciones multiclase (un clásico de los juegos de mazmorreo) mientras que los nuevos en este género pueden agilizar las fichas para la primera partida de contacto.

La combinación entre Paizo y Owlcat Games nos trae un juego con dinámicas de gestión. Nos permiten jugar esa partida de rol que siempre quisiste desde la silla de tu ordenador. La capacidad de elección es bastante sorprendente y altera en muchos casos la historia, condicionando las reacciones de otros personajes ante tus acciones y sus propios resultados. De la misma forma, el trasfondo es completo y tienes la sensación de estar circulando en un mundo bien construido. Un ejemplo es que siempre que se menciona un lugar del universo del juego se marca el texto en azul con una pequeña entrada informativa de trasfondo. ¿La única pega? Vas a leer mucho.

La historia, aunque no es sorprendente, sí que tiene muchas misiones opcionales y se enriquece con el mapa de viaje. Comenzamos la aventura como un héroe en busca de fortuna al que se le ofrece hacerse con el control de las Stolen Lands, un territorio que solo estará disponible tras la clásica victoria contra señor oscuro de turno.

Si alguna vez soñaste con tener un juego de rol que pudiese competir con los grandes clásicos del género, es muy probable que Pathfinder: Kingmaker sea tu caballo ganador. Aun así, la complejidad del juego es creciente tanto en el manejo de personajes (hasta 6 aventureros a la vez), como en el conocimiento de distintos tipos de enemigos desde bosses a minions (pasando por los viles enjambres) y con la combinación de aventureros disponibles.

Por un lado, es fácil encontrar momentos cómicos en las conversaciones que mantenemos con los personajes acompañantes. También en sus relaciones, algo que se ve en los diálogos del campamento y que nos hará combinar guardias distintas.

Por otro, transcurridas las primeras 15 horas de juego, nos haremos señores de las Stolen Lands. Algo que tiene un aire muy fresco y que se agradece cuando las mecánicas puedan parecernos pesadas. Es la clave del juego: combinar las aventuras clásicas de viaje con la gestión del territorio.

Esto se entrelaza con una de las dinámicas mejor presentadas: el sistema de días. Cada misión tiene unos límites de tiempo que se combina con el movimiento sobre un mapa. Todo ello con una estética cuidada que nos envuelve ayudada de una excepcional banda sonora.

En definitiva, Pathfinder: Kingmaker nos ofrece una posibilidad de juego multitarea. Hace que te plantees rejugarlo para seguir múltiples caminos. Es un juego por descubrir que al estar en sus comienzos solo parece poder mejorar. Se trata de un título que se debe degustar como un buen vino: con calma.

De ponerle alguna pega, sería la de su difícil aproximación al público ajeno al rol; y la de su contenido casi exclusivo en inglés, que para los jugadores menos versados en el idioma hace más compleja la tarea de sumergirse en este maravilloso universo.

Gráficos
7
Sonido
9
Historia
7.5
Mecánicas
6

Summary

El sueño de todo fanático del rol y la pesadilla de los jugadores impacientes

Total Rating

7.4
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