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Orgasmatón, Ian Watson desatado

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Orgasmatón

Orgasmatón, parte de las locuras de Ian Watson que Gigamesh publica ahora de forma independiente a ese gran volumen, en bolsillo, con nueva portada (magnífica) y un aire a ciencia ficción de los 70, es un arma de doble filo. Una sátira, quizás, demasiado inteligente para algunos sectores. Muchos lectores podrían poner el grito en el cielo ante la mera mención de la sinopsis que reza en la contraportada, pero esta novela es un gran hito de la ciencia ficción. Una distopía basada en el sexo y el abuso de poder; el machismo llevado a sus últimas consecuencias y un canto a la desmesura y fatalidad de los impulsos humanos. Una lectura imposible de ignorar.

“Las tres leyes de la Feminística: Tu cuerpo no es tuyo. Obedecerás todas las órdenes que te de tu dueño (o, si lo pierdes, cualquier otro hombre). No herirás a ningún hombre. “

Autor: Ian Watson
Editorial: Gigamesh
Páginas: 280
Formato: Bolsillo tapa blanda
Precio: 8€

Sinopsis: Una sátira sexista sobre androides sexuales que, en su época, ahuyentó a los editores ingleses y que, sin embargo, fue best-seller en su publicación en Japón. Ian Watson se dio a conocer con el relato Un jardín en la terraza bajo la luz de Saturno en 1969, y compaginó la enseñanza en Tokio y Tanzania con la escritura hasta que el éxito internacional de sus primeras novelas, Incrustados y El kit Jonás (premio British SF), le permitieron profesionalizarse en 1976…, y no ha parado de publicar hasta el presente.

Reza la leyenda que esta novela “asustó” a los editores ingleses de Ian Watson y que no quisieron ni oír hablar de publicarLa. El autor que trabajara con el mismísimo Stanley Kubrick en la adaptación de AI (película que después dirigiría Spielberg al fallecer Kubrick) presenta ahora con la edición en castellano revisitada por Gigamesh una obra definitivamente adelantada a su tiempo, sin miedo a mirar hacia el futuro de la guerra de sexos, del Patriarcado y de todas las dificultades, irreverencias y crueldades que el mundo deberá enfrentar si la igualdad no es el camino. Una lectura que me ha perturbado en ocasiones, divertido a menudo y enganchado de principio a fin.

Ahora bien, ¿cómo dar una sinopsis de esto? De forme errática, o más bien ecléctica, se nos narra el despertar de varios androides sexuales femeninos que, en verdad, bien parecen mujeres encerradas dentro de máquinas. En una sociedad en que el placer sexual masculino es la única máxima, las mujeres funcionan, como en aquella genial novela de Ira Levin, como robots al servicio del Patriarcado.

La narrativa de la novela es peculiar. Salta de un lado a otro entre hechos concretos, ensoñaciones, divagaciones a nivel omnisciente y episodios que se mueven en la fina lÍnea que separa lo esperpéntico del drama. En esto, Watson presenta en Orgasmatón una especie de novela al estilo Valle-Inclán mezclada con Stepford Wives y deja como poso la idea de que los problemas entre los sexos van más allá de lo que cuatro eslóganes de Twitter nos quieren hacer pensar. Y lo decía este autor hace años ya. La ciencia ficción como forma especulativa, si bien desde un punto de vista bastante poco probable, bastante irreal y lleno de humor, es lo que me he encontrado en esta novela. No sabía a qué enfrentarme durante la primera docena de páginas, no sé qué esperar ahora de Incrustados, la otra gran novela que se publica en bolsillo, con nuevo diseño, junto con esta. Había leído a Ian Watson en relato, incluso tuve el placer de compartir antología de cuento con él (Ignota, Palabras de Agua), pero nunca le había leído una novela. ¿El resultado? Imagina una historia de ciencia ficción básica, pura, profunda, realmente bien hecha. Verdadera ciencia ficción. Y ahora imagina que su mensaje, su crítica, es más elegante y sutil que obras que intentan zarandearte y meterte eslóganes por la garganta ante el peligro inminente del futuro (véase, El cuento de la criada). Pues eso es lo que me he encontrado.

En los manuales de “cómo se escribe ciencia ficción” la cara de Ian Watson debiera estar a todo color en primera página.

Eso sí: Orgasmatón es una lectura que exige; obliga al lector a ponerse a pensar, a entender, a reflexionar sobre lo que se está leyendo. Es muy fácil, y quizás de ahí derivara el temor de ciertos editores que no quisieron arriesgarse, quedarse en la interpretación errónea de que esto sea una sátira del movimiento feminista o una exaltación del machismo. Y lo digo porque hay cierto sector de lectores/as que exigen un claro mensaje en contra, una condena por parte del autor, a lo que se refleje en la novela. Supongo que esperan un comunicado al final del libro que exprese que tratar mal a las mujeres es censurable, ofensivo e inmoral. La ficción no funciona así. La ficción, en mi opinión, plantea preguntas, ejemplos, y deja las conclusiones al lector. No le pedimos a Nabokov que se sitúe a favor o en contra de la pedofilia, sino que el tema está ahí, en el libro, ¡corre a leerlo y extrae una conclusión! Tanto así sucede en Orgasmatón, donde la novela exige de lectores partícipes e inteligentes.

He disfrutado cada maldita página de esta extraña obra y he aprendido, también, más sobre de qué va la ciencia ficciñon y cuáles son sus caminos a recorrer. Gigamesh está que se sale este año lanzando verdaderas bombas al mercado. ¡Que no pare la cosa!

Podéis adquirir el libro aquí: Gigamesh

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