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OCTOPATH TRAVELER

Hemos tardado en analizarlo, pero la espera ha merecido la pena. No hemos tardado porque haya sido tedioso, ni mucho menos; Octopath Traveler es, ante todo, largo e intenso. Lleno de pequeños secretos que descubrir, narraciones que encontrar y una endiablada dificultad que nos ha puesto las cosas difíciles más de una vez.

Esta no es una historia.

Estas son muchas historias.

Cuando Square Enix anunció este proyecto de RPG, a la vez novedoso y retro; al mismo tiempo superproducción e indie, todos los que crecimos con la edad dorada del RPG en 8 y 16 bits empezamos a salivar ante lo que estábamos viendo. Otro gran exclusivo para Nintendo Switch que no se hizo de rogar y cumplió con lo prometido.

Octopath Traveler es, sin duda, el juego del verano.

Ocho personajes; ocho caminos, ocho partidas diferentes. Esa es la premisa argumental de Octopath Traveler, que toma el camino de en medio en lo que se refiere a los amplios planteles de personajes con que gozaban los RPG de 16 bits y nos da la oportunidad de dividir la historia y jugarla como queramos. O, mejor dicho, las historias, porque la primera sorpresa es que los ocho personajes disponibles y sus historias no tienen una profunda relación entre sí. Más allá de ciertas localizaciones en común y algunos guiños, las historias se juegan de forma independiente.

El guion no es que se rompa la cabeza demasiado; no nos vamos a engañar. En general las historias son bastante simplonas y fáciles, tirando de los arquetipos y clichés que ya conocemos, por suerte lo hace con la calidad necesaria para que se sienta como un buen retorno al pasado, y no solo como un intento más de apelar a la nostalgia para vender juegos. Hay algo que hace muy bien el diseño narrativo de este juego: que siempre hay algo que hacer. Y es que esto se debe a que tenemos nada menos que ocho historias diferentes (cada una con sus respectivas subtramas, quest y demás), a las que se puede acceder en cualquier momento. Por eso, si la historia que estás jugando no te aporta demasiado, siempre puedes probar otra.

El diseño narrativo de Octopath Traveler resulta fresco e ingenioso para mantener al jugador siempre ocupado. 

Por otro lado, todo lo que echábamos de menos de aquella época está presente. No solo el crafteo y la personalización del equipo tienen una gran importancia, sino que el detallado sistema de progresión y un gran sistema de combate establecen una inquebrantable base de rol. Porque estamos ante un RPG con mayúsculas que sabe muy bien lo que se hace: en ocasiones, los combates con los jefes finales se eternizan y son un reto verdaderamente complicado, teniendo que atender no solo a nuestras estadísticas y equipo, sino a nuestra estrategia. Esto se debe a un pequeño elemento: la barra de turnos. Esta puede variar dependiendo del ataque anterior, de tal modo que nos obligará a planear la mejor secuencia de ataques posibles para evitar que los enemigos acumulen turnos y así poder curarnos o defendernos a gusto. Un sistema ligero, pero efectivo, semejante a lo que ya viéramos como novedad en la época de Final Fantasy X.

Porque Octopath Traveler sabe unir muy bien lo clásico con lo nuevo: prueba de ello es su motor gráfico y diseño artístico. Un pixel art tirando a muy retro, pero que usa una tecnología de 2.5D, por lo que los escenarios tienen fondo y perspectiva; del mismo modo que los sistemas de iluminación y fluidos dan más de una sorpresa, sobre todo en grandes escenarios que tengan mar o grandes ciudades. Esto motiva, además, la exploración, pues aunque las quest tiran bastante del recoger objetos y derrotar enemigos, cada personaje tiene una habilidad especial para con los NPCs que podremos usar en nuestro favor (seducir, comerciar, interrogar…)

En general, las ideas del juego están muy bien implementadas en el desarrollo, dando como resultado una obra que se siente muy sólida.

La duración viene dada por lo amplio del mundo y de las historias, por la variedad, pero también por la dificultad. Y es que, realmente, sin llegar a ser un Dark Souls, hay momentos en que estaremos tentados de lanzar la consola por la mala leche, como a algunos nos pasara con los pobres mandos de SNES, Megadrive PSX en más ocasiones de las que nos gustaría reconocer.

También hay puntos negativos, claro, no todo iba a ser un camino de rosas. Aunque disfrutar de Octopath Traveler es sencillo debido a sus muchas virtudes, algunos aspectos empañan el conjunto. Por un lado, como ya apuntábamos, el guion. No estamos ante ningún alarde narrativo más allá de lo inteligente de su división, lo que da un poco de pena. Ya que han encontrado el modo, se nota que no tenían el qué. Y es que las historias en el juego son sosas, previsibles y en general bastante olvidables. Aunque nos da dramatismo, comedia y epicidad, muy pocas veces va a hacernos temblar de verdad o a emocionarnos, pasando sin pena ni gloria muchas veces y llegando a objetivos que, en el fondo, nos dan igual. Por otro lado, he odiado la banda sonora con todo mi corazón. Este es el aspecto donde más me hubiera gustado que Acquire, el equipo de desarrollo, se hubiera olvidado por completo de la época a la que intentan emular y hubieran apostado por algo fresco, novedoso. Las melodías son estridentes, repetitivas y bastante malas, lo que empaña mucho el apartado sonoro.

Octopath Traveler se ha convertido en el juego del verano, con permiso de algunas joyas que salieron hace poco y se encuentran a medio camino entre el calor veraniego y la primavera tardía. Un gran complemento para nuestra Nintendo Switch, a esperas del nuevo Pokémon y el Smash Bros. Una aventura para los que echan de menos las viejas aventuras.

Gráficos
10
Sonido
6
Historia
8
Mecánicas
10

Summary

Octopath Traveler no reinventa la rueda, ni lo pretende: se trata de un ejercicio de vuelta a los orígenes del RPG y esto lo hace con elegancia y acierto. Se le podría pedir más innovación y revisar el guion, pero acaba por mantenerte pegado a la consola durante horas y horas, ¿qué más se le puede pedir a un videojuego?

Total Rating

8.5
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