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Nejishiki

Muchos editores y críticos del cómic japonés, para describir la historia del manga, utilizan la analogía de las dos montañas. Una montaña representa a Osamu Tezuka, quien con su obra difundió masivamente la lectura del manga como entretenimiento popular. Tezuka, reemplazó las historias cortas autoconclusivas por otras más extensas de tramas complejas. También marcó la estética del manga moderno y rediseñó el concepto rígido de viñeta por uno más dinámico.

La otra montaña, representaría a Yoshiharu Tsuge. Tsuge, aún sin ser un autor prolífico, debió su fama a sus relatos biográficos. Puntero en la experimentación, desafió las normas visuales del momento y trabajó el surrealismo en gran parte de sus trabajos. Todo ello le llevó a ser un referente del manga artístico, introspectivo y contracultural.

Nejishiki

Autor: Yoshiharu Tsuge
Editorial: Gallo Nero
Páginas: 220 páginas
Formato: Tapa blanda con solapas
Precio: 20€

Sinopsis: Nejishiki se publicó por primera vez en un número monográfico de la revista GARO de junio de 1968 dedicado a Yoshiharu Tsuge. Una de las novedades formales, al margen de su temática onírica y surrealista, fue la inclusión del color en un contexto donde todas las obras se publicaban en blanco y negro.

La razón de plasmar su sueño sobre el papel fue bastante prosaica: se acercaba la fecha comprometida para entregar una historia y no tenía nada preparado.

A falta de otra cosa, decidió, por tanto, enviar Nejishiki, que se convirtió de inmediato en una obra de culto.

Nejishiki, ha sido sin duda, un punto de inflexión en el mundo del manga. Tal vez, la historia más alabada y destacada del cómic underground japonés. Y aunque, en este volumen se incluyan diez historias más, centraremos la atención en la que da titulo al manga.

Publicada en la revista Garo en Junio de 1968, marca distancias con el gekiga de Masahiko Matsumoto o Yoshihiro Tatsumi. Comparte ese espíritu de contar historias reales a través de las miserias humanas, pero de un modo muy distinto. Aunque Tsuge afirmara que Nejishiki era un ejercicio puramente artístico, más tarde aseguró que estuvo inspirado por un sueño.

Básicamente, Nejishiki nos cuenta la historia de un muchacho que busca un médico al ser picado por una medusa. Pronto chocará con la indiferencia del mundo, dándose cuenta de que nadie está interesado en salvarlo. Todo lo que puede hacer es esperar la muerte, hasta que encuentra cura.

Cargado de simbología y de un tono poético en todo el relato, Tsuge inicia una corriente llamada watakushi manga. Esta vertiente,está ligada al uso de la primera persona, resaltando los sentimientos del autor para generar el conflicto. A la vez, el entorno rural y el estilo costumbrista, son señas de identidad de este movimiento.

En este caso, Tsuge combina un elemento más, el surrealismo o la narrativa del sueño. Así, borrada la barrera entre lo real y lo imaginado, Tsuge nos obliga a que cada uno contextualice su obra. De este modo, algunos piensan que ese caos narrativo refleja un Japón en guerra. Otros simplemente lo consideran un proyecto artístico sin mayor motivación. Otros, dan importancia a los ojos y al agua, en un intento de psicoanálisis para descifrar el subconsciente del manga. Y por último, hay quien lo considera un producto sobrevalorado que al nacer en el momento oportuno, alzó su fama de culto.

Algo hay, cuando indudablemente ha influenciado a tantos niveles. No solo tiene una adaptación al cine dirigida por Teruo Ishii, al igual que nueve adaptaciones para televisión, sino que también dispone de un videojuego. Además, tanto Kazuichi Hanawa como Imiri Sakabashira admitieron que comenzaron su carrera como mangakas influenciados por este cuento. Avales más que suficientes para ganarse el respeto de distintas generaciones de dibujantes.

¿Puede haber algún otro artista de manga que haya sido tan elogiado, y sin embargo, tan poco leído?. Probablemente no. Hasta la fecha, hay apenas un puñado de publicaciones traducidas de Tsuge, ya que el autor es muy reticente a que sus obras se publiquen fuera de Japón. Por eso, es de agradecer el esfuerzo gigantesco de Gallo Nero al ofrecernos las obras de Tsuge.

Desde 1987, ha dejado de dibujar y ha vivido tranquilamente en Tokyo. Huyendo de su fama y sufriendo problemas de salud y psicológicos, Tsuge solo ha cooperado ocasionalmente en adaptaciones y reimpresiones de sus anterior trabajos.

Es una lastima no contar más con su talento, pero siempre nos quedará su legado. Gracias Tsuge.

Podéis adquirir el manga aquí: Gallo Nero

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