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Los sorprendentes premios de N.K. Jemisin

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La quinta estación

El portal de los obeliscos

 

Estrenamos una reseña doble para hablar de una saga, La Tierra Fragmentada, que se compone de nada más y nada menos que dos novelas ganadoras del premio Hugo a mejor novela de ciencia ficción o fantasía. La quinta estación, primera parte de la saga, nos narra las desventuras de un mundo constreñido a un solo continente asolado por catastróficos desastres naturales.

“ Estamos en un mundo. Uno como cualquier otro. Con montañas, llanuras, cañones y deltas de ríos. Lo de siempre. Es normal en todo, menos en su tamaño y su dinamismo. Es un mundo que se mueve mucho.”

Autor: N.K. Jemisin
Editorial: Nova
Páginas: 448/400
Formato: Tapa blanda con solapas
Precio Inicial: 20€/20’90€

Sinopsis: Toda era tiene que llegar a su fin. Ha dado comienzo una estación de desenlaces. Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol. Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida. Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar. El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.

El título de esta reseña doble no es solo un titular capcioso: ciertamente me ha sorprendido que esta novela se haya llevado no uno, sino dos premios Hugo. Sobre todo en un año en que se ha publicado dentro del mundo de la ciencia ficción una saga tan bella e impactante como Luna, de Ian McDonald. La cosa que tienen los premios es que nunca llueven a gusto de todos. La quinta estación, primera novela de la saga de La Tierra Fragmentada me gustó a secas. Es una novela llena de fantasía, con un worldbuilding que aporta frescura, pero no es ni mucho menos merecedora de tal galardón. Y no me cuesta imaginar las razones que llevaron a darle ese premio.

Venimos del primer premio Hugo escrito no originalmente en inglés, otorgado en 2015 al chino Cixin Liu por su novela El problema de los tres cuerpos, una clásica novela de ciencia ficción que revolucionó el mundo del género. La quinta estación no pasa de novela de aventuras y fantasía con pretensiones de ir más allá, pero que se queda por el camino. Me sorprendió mucho al leerla que se hubiera llevado un galardón tan importante. La lectura de su segunda parte, El portal de los obeliscos, también ganadora del premio, me confirmó que probablemente estemos ante un movimiento de marketing que busca acumular premios para rascar ventas.

La saga de la Tierra Fragmentada no es una mala saga, eso que quede claro. Su lectura, aunque algo escueta y pesada por momentos, es interesante. La prosa de Jemisin es elegante y nos sumerge en los miedos y pensamientos de su protagonista, Essun, que se embarca en una trepidante venganza. Sin embargo, la saga avanzando renqueando y se hace árida en El portal de los obeliscos. La lectura de esta segunda parte se me hizo cuesta arriba, dejándome con una sensación agridulce.

La Tierra Fragmentada parte de la ciencia ficción para unirse con la magia para terminar asentándose como saga de fantasía. Y se afana en explicarnos la magia como si fuera una ciencia, algo que ya hemos visto antes en obras como Crónica del Asesino de Reyes de Patrick Rothfuss, con resultados algo dispares. N.K. Jemisin es una autora veterana de la que ya pudimos disfrutar en castellano las dos primeras novelas de su saga Trilogía de la sucesión, enmarcada en un contexto de fantasía parecido al de La Tierra Fragmentada. Como ya apuntara antes, tiene una prosa elegante, pero recargada, obsesiva en ocasiones con dar con una frase perfecta, y parece que no tiene muy claro hacia dónde quiere dirigirse. La quinta estación me resultó más interesante y trepidante que El portal de los obeliscos; siguiendo a Essun en la búsqueda del padre de sus hijos, traidor y asesino, para recuperar a su niña pequeña. Y, de paso, tal vez sobrevivir a una quinta estación en que La Quietud, continente en que se asienta la civilización, amenaza con la destrucción total.

La mayor virtud de la saga es la construcción de personajes. Lejos de la construcción de un mundo que sí, es bastante original, pero no deja de beber de muchas fuentes reconocibles, el plantel de personajes sí que consigue una sólida nómina; una tensión que hace que nos preocupemos por todos y cada uno de ellos; y el juego que establece en un principio de dirigirse al lector en una segunda persona como si este se encontrara dentro de la cabeza de Essun, es inteligente y resultón.

Una saga resultona, interesante para los que aman la fantasía, pero sorprendente que haya ganado dos premios Hugo. ¿Qué pasa con estos premios? Pues que nos dan una de cal y otra de arena: tampoco entenderé nunca el premio Hugo a American Gods, una novela en mi opinión con las mejores ideas que se han visto en la fantasía urbana pero pésimamente ejecutada (haters a mí). Lo que demuestra que cada vez me voy a fiar menos de las etiquetas que señalen los premios de la obra. Los que devoran la fantasía, probablemente disfruten mucho de esta saga, pero los que busquen algo al nivel del anterior Hugo, El problema de los tres cuerpos, se van a llevar una enorme decepción.

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