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La noche polar, Generación Nocilla en viñetas

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La noche polar

Quien ame el cómic y no siga a Marcos Prior tiene una deuda pendiente. La noche polar se entiende en un contexto de vanguardia (editorial y de autor) que cobra sentido si miramos a la Generación Nocilla. Término odiado y amado a partes iguales por sus miembros, por sus lectores y sus ajenos (no sé qué opinará Marcos Prior de que le meta en el saco) pero que marca el punto de ruptura de una serie de narradores de los cuales el más reconocible es Agustín Fernández Mallo. Claro que sus peripecias narrativas y experimentales, tanto con el contenido como con la forma, no son nada que el cómic no lleve tiempo haciendo. La noche polar es un gran ejemplo de ello.

Guión: Marcos Prior
Dibujo: Marcos Prior
Editorial: Astiberri
Páginas: 104
Formato: Tapa dura a color
Precio inicial: 15€

Sinopsis: Se busca personal para recorrer La noche polar. Se deberán realizar las siguientes funciones (entre otras): investigar las interrelaciones entre detectives amateurs, detectives profesionales, terroristas, escritoras, oligarcas, filántropos y sociedades secretas. Rastrear los puntos de conexión entre la Rusia de 1881 y la de dos mil veintitantos; entre los Estados Unidos de los años 50 y los de la burbuja puntocom; entre la Francia de entreguerras y el Reino Unido de John Major y el britpop… Averiguar las similitudes entre exposiciones universales, casinos de Las Vegas, parques de atracciones y metrópolis contemporáneas. No es imprescindible experiencia.

La narración de La noche polar va dando tumbos por diferentes épocas, contextos sociales, acontecimientos mundiales y personajes. Apenas unas pocas páginas con un narrador omnisciente nos va poniendo en situación a medida que se avanza en la lectura. Por tanto, me perdonará el lector que no hable de la trama, pero es que cualquier intento de dar orden y sentido a una obra que solo lo encuentra en su propio discurso, que nos lleva de la mano a través de un camino construido a retazos, sería reventar el efecto que el autor pretende conseguir.

Y una reseña no debería caer en eso.

Para lo que debería servir una reseña es para hablar de una obra en sí misma, su valor comercial y su valor artístico. De esto último poco puedo decir, pues no soy un entendido en la materia más allá de los años que llevo reseñando cómic y lo que he estudiado del tema, a nivel usuario, lo que se puede. Si un cómic entra por los ojos, el lápiz de Marcos Prior hace alardes por su versatilidad. Hace fácil lo difícil y pretende que nos parezca una obra sencilla, sin virtuosismo, con ciertas influencias de Ed Piskor y una composición de página y capítulos (con la rayuela como nexo visual de unión) que se pliegan ante una narrativa superior. No le tiene miedo al vacío, pues lo usa también para narrar. ¿Y qué se narra? Pues acaso La noche polar narra la historia de oriente y occidente con unas pocas pinceladas, a finales de siglo. Las raíces de todo lo que vivimos hoy día. Y lo hace como lo hacen las mejores historias: con personajes. Es un viaje ecléctico que tiene algo de documental, algo de novela coral, algo de novela gráfica y algo de cuentacuentos.

Marcos Prior, autor barcelonés nacido en 1975, es ya conocido por obras como Gran Hotel Abismo Necrópolis, pero La noche polar es su trabajo que más me ha gustado. Quizás por la sencillez con que expone sus pretensiones, quizás por ser un puñado de momentos, de historias, de escenas que solo se unen al final. O por un dibujo elegante, un color sobrio, que transmiten unas sensaciones cercanas a los años 70 y ese filtro de guerra, avances, liberación y opresión, televisión en color y una revolución digital que se iba gestando. Quizás porque, como la citada Generación Nocilla de la que hablaba al inicio, rompe con la narrativa clásica, da la mano a Cortázar y su Final Round y descompone todo lo que quiere mostrarnos.

Astiberri, que se ha convertido ya en mi editorial fetiche, y la de todo el equipo de Columna Gamer, nos presenta una sencilla edición en tapa dura y a todo color a un precio de risa. Solo espero que siga manteniendo su independencia y siga apostando por cómic de tanta calidad como este. Podéis colaborar con ello adquiriendo esta obra en: Astiberri. 

Sobre el autor:

Marcos Prior (L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona, 1975) ha realizado ilustraciones para editoriales como Cruïlla/SM, Ediciones Rockdelux y Editorial Sol 90. También ha contribuido a la realización de storyboards para campañas de empresas de publicidad como Ogilvy Bassat, Vinizius Young & Rubicam, McCann, Shackleton Group y Adding-Targis. Junto a Jordi Pastor,  firma Catálogo de Bunkers (Astiberri) en 2017. Y junto a David Rubín, Gran Hotel Abismo (Astiberri) en diciembre de 2016. Necrópolis (Astiberri, 2015) fue su última obra como autor completo hasta la edición en 2019 de La noche polar (Astiberri, 2019). A finales de 2013 se puso a la venta Potlatch (Norma Editorial), novela gráfica realizada al alimón con Danide.

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