Type to search

Tags:

Japan Weekend 10º Aniversario

Share

Aún recuerdo los tiempos en que Japan Weekend se celebrara en el palacio de cristal de la Casa de Campo de Madrid, cuando la entrada costaba apenas tres euros e incluía un cómic de regalo y solo un puñado de cosplayers y frikis de toda clase nos acercábamos a pasar el fin de semana. Ahora cumple su décimo aniversario y ha celebrado los días 21 y 22 de Septiembre lo que sin duda ha sido su más ambiciosa edición. Allí hemos acudido desde ColumnaGamer a contaros qué se ha cocido y cuáles son las perspectivas de futuro de la feria si aún os estáis planteando si merece la pena asistir en próximas ediciones.

La feria

Lo primero es que desde aquellos tiempos el precio de la entrada se ha incrementado considerablemente. Como todo, vamos, olvidaos de los tres eurillos: una media de quince euros la entrada por día del fin de semana, aunque aún se mantiene la AntiCrisis, una entrada junto a cómic, que costó veinte euros. Ni más ni menos, algo caro ya. Con la entrada se tenía acceso al recinto, más grande que nunca, ya asentado en la feria de Ifema, el gran complejo feriante de la ciudad, donde este año Japan Weekend ha ocupado nada más y nada menos que tres de los grandes pabellones del recinto. Algo que me llamó la atención y a lo que hay que sumar la apretada agenda de conciertos, exposiciones, concursos y demás actividades que suponen la base del reclamo de los asistentes.

Acudimos allí el domingo, día de algo de menos afluencia, aunque los pabellones estaban bastante llenos. El primero de estos se encontraba acondicionado para los conciertos y desfiles cosplayers. Se ha incluido la norma de preguntar antes de realizar fotografías, por lo que los cosplayers debían portar unas identificaciones de color: verde para libre foto, amarillo para preguntar antes y rojo para indicar que no se pueden realizar fotografías. Por un lado se entiende el esfuerzo de mantener el respeto y el derecho a la intimidad por encima de todo y se agradece que la organización se preocupe por ello…por otro un cosplayer se disfraza de sus personajes favoritos para darle vida a la feria y es inevitable que vaya a ser de lo más fotografiado. Ciertamente entiendo el mensaje, pero no la solución, pues el tema de las acreditaciones por colores roza lo absurdo y parece más bien sacado de un sketch de Monty Python. Pero bueno, esto son juicios de valor. Un grupo de amigos acudimos, sobre todo, por el concierto de Three 1989, a los que nos aficionamos gracias a la serie Terrace House de Netflix, donde uno de los protagonistas dio a conocer este grupo en el que actúa de vocalista y frontman. Uno de los platos fuertes de la feria, un doble concierto repartido entre sábado y domingo de un grupo que ahora causan sensación en tierras niponas y cuyo único concierto en España se ha dado en este evento.

Three 1989

Famoso gracias a Terrace House, un reality show de Netflix en que un grupo de chicos y chicas de Japón conviven juntos y buscan el amor, Shohei Uemura, cantante y líder, dio un concierto junto a sus dos amigos y miembros del grupo como plato fuerte del inicio de la jornada del domingo. Three 1989 mezclan el pop electrónico con algunos toques de rock, blues y techno. Arropado por su DJ y su tecladista, Shohei destacó por su calidad vocal y su fuerza en el escenario. Tocaron la emblemática Umbrella y, aunque al principio Shohei parecía algo cansado y afónico (quizás la noche de juerga por Madrid pasó factura), enseguida demostró lo que se decía en Terrace House: que sobre el escenario da el 150%. Lo cierto es que todo el grupo lo dieron, arengando a la gente, con una energía desbordante que resultaba contagiosa. Faltaron algunos temas de los más conocidos, como Password DaKeDo, y aunque la duración fue más bien escasa (apenas media hora), el concierto fue un gran acierto y la posibilidad de ver a estos grupos en directo gracias a esta clase de eventos es impagable. Si en mi época hubieran tenido recursos para traer a grupos japoneses del momento como Malice Mizer… Three 1989 en directo merecen, y mucho, la pena. Tras el concierto pudimos hacernos fotografías con ellos, comprar sus discos y merchandising e incluso intercambiar algunas palabras con Shohei.

Aunque hay que dar una pequeña nota negativa al conjunto y es lo simple del escenario. Claro que no se espera, en un concierto de media hora en un evento, un decorado demasiado trabajado ni un atrezzo excelso, pero la simpleza de las telas negras y una pantalla de fondo en que se leía el nombre del grupo…pues no es lo más estimulante. El escenario estaba dispuesto como una pasarela (para el concurso de cosplayers) y se quedaba muy grande para la actuación de un grupo de solo tres miembros y sin casi instrumentos. Demasiado vacío, desangelado, por lo que mucha gente se quedó sentada a cierta distancia, sin vivir el concierto de primera mano. Una lástima que el sonido del pabellón tampoco sea remarcable por ayudar a la experiencia.

Como telonera pudimos disfrutar también de Hyemin, una solista coreana cuya música k-pop melódica y su magnífica interpretación sirvieron como buena antesala. Sorprende, sin embargo, que traigan una cantante coreana al Japan Weekend…quizás debiéramos empezar a pensar en cambiar el nombre por Asian Weekend y así incluir a todos. Hyemin tiene algunas canciones muy especiales, a lo largo de media hora de concierto se lanzó a hablar al público en español e ir explicando el momento en que compuso cada canción y la temática de estas, la mayoría en coreano con algún estribillo en inglés.

Tres pabellones

Decía al principio de esta crónica que me sorprendía la extensión de este Japan Weekend y el más claro ejemplo son los tres pabellones de Ifema que ocupaba. Teníamos de todo: comida, merchandising, actividades, dos exposiciones e incluso una sección para adultos. Los puestos de comida habituales en que se abusa del evento para cobrar 5 euros por un bol de ramen que cuesta, en realidad, 1’5  pues ya los conocemos de sobra, pero este año se han añadido dos puestos de cerveza japonesa y licores varios. El grueso de la zona comercial lo componían las clásicas tiendas de merchandising que, en general, venden todas lo mismo y al mismo precio. Se echó muy en falta más presencia de manga anime. Un solo puesto con material de Selecta Visión (bastante poco material, he de decir) y los stands oficiales de Ivrea y Norma…pero hasta aquí el manga. Un pabellón y medio estaba compuesto por los artistas locales que acuden todos los años a vender sus creaciones. Una tradición que se viene dando desde el inicio de la feria pero que este año la ha acaparado casi por completo.

Y bien, esta opinión puede ser impopular ya que, a fin de cuentas, estos artistas emergentes tan solo están mostrando su material y dándose a conocer. Sobre todo ilustradores, pero también artesanos e incluso puestos de camisetas originales. Pero claro, la feria no trata de esto. La mayor parte no tenían nada que ver con la cultura asiática y tan solo se veían las consabidas ilustraciones de sagas como Harry Potter Juego de Tronos dibujadas por diferentes manos. Los más originales son inclasificables, pues hacían gala de su propia imaginación para crear mundos y personajes propios, algunos vendían fanzines (carísimos) y otros merchandising de lo más original. Pero eran demasiados. Este año Japan Weekend parecía más bien un mercadillo artesanal donde comprar curiosidades.

De entre lo destacable, la exposición sobre los juegos olímpicos en Tokyo en 1964. A nivel gastronómico pudimos disfrutar de algo bastante insólito y difícil de ver, wassabi fresco. Dadas las condiciones en que crece esta planta, especialmente lento, hacen que sea caro, escaso, algo difícil de conservar y no dura mucho tiempo.  Lo que hace que sea difícil de ver en la mayoría de restaurantes japoneses. Tanto en nuestro país como en Japón se utiliza un sucedáneo elaborado con unos polvos a base de rábano, mostaza y algo de wasabi que se mezclan con agua para formar esa masa verdosa y picante que si bien no es wasabi de verdad, pasa como sucedáneo. Habría que ver qué dicen los grandes chefs japoneses sobre el tema.

Si queréis conocer mas acerca del wasabi fresco podéis visitar la web http://yamaaoi.com/es/, la empresa que estuvo presente en el JW y que nos dio la oportunidad de probar este producto tradicional japonés.

Decepcionante la zona RetroGamer, que constaba apenas con cuatro o cinco puestos de juegos retro pero que se encontraban al fondo del último pabellón, completamente exiliados del resto de la feria, y los puestos de comida que presentan una propuesta que casi nada tiene que ver con la gastronomía japonesa a precio desorbitado.

Japan Weekend está creciendo, y eso es genial, pero se está masificando y dejando de lado la esencia de la feria. Aquí la cultura japonesa y el amor por el manga, el anime, su gastronomía e historia, están empezando a brillar por su ausencia ante los artistas locales que venden todo tipo de ilustraciones y merchandising y una organización más enfocada en la venta que en el disfrute del espectador. Los conciertos, lo mejor de la jornada. La supervivencia de este festival está asegurada, pero la relevancia del mismo en la actividad cultural de la ciudad está en tela de juicio. 

Todas las fotografías de este texto son de: Guzmán de Céspedes.

Tags:
Previous Article
Next Article

Algo más nuevo

La cosa de las cookies

Aunque a todos nos da un poco igual esto, la UE nos obliga a ponerlo. Si, usamos cookies, sin ellas no podemos mejorar el servicio ni darte el contenido que te interesa. puedes negarte a que las usemos contigo, si pasas de esto, entendemos que te la trae al pairo y aceptas. Si quieres leer más, haz click aquí.