Type to search

Tags: ,

Gideon Falls, lo nuevo de Jeff Lemire

Share

Gideon Falls 1: El granero negro

Lo dije en Jot Down y lo diré donde sea: Jeff Lemire es uno de los más interesantes guionistas de cómic ahora mismo. Junto a Brian K. Vaughan, diría yo. Gideon Falls es la más reciente serie que nos llega de este intimista autor canadiense que explora lo sobrenatural y los convencionalismos del género desde puntos de vista muy particulares.

Se nos cuenta en este primer volumen la leyenda del Granero Negro en la población de Gideon Falls, una leyenda urbana de horror que guarda muchas similitudes con historias propias de Stephen King. Una narración de dos líneas que explora el pasado y futuro de esta población marcada por las desapariciones y sucesos paranormales.

Dos narraciones: el nuevo párroco de Gideon Falls que descubre las desapariciones que han ocurrido y las visiones de un extraño granero que aparece y desaparece y un enfermo de esquizofrenia que se obsesiona por la basura y va construyendo, a base de tornillos y trozos de madera que va recogiendo, el granero negro con el que sueña desde hace años…

Guión: Jeff Lemire
Dibujo: Andrea Sorrentino
Editorial: Astiberri
Páginas: 160
Formato: Tapa dura con interior a color
Precio inicial: 18€

Sinopsis: Existe una leyenda que habla sobre un edificio sobrenatural que ha aparecido y desaparecido a lo largo de la historia, sembrando la muerte y la locura a su paso. Esta construcción es el granero negro, eje sobre el que gira la historia de Gideon Falls, una pequeña población rural ubicada en un punto indefinido del mapa y del tiempo. Unidas por este misterio, las vidas de un joven ermitaño, obsesionado con encontrar pistas en la basura, y un cura católico en decadencia, que encuentra su sitio en este pequeño pueblo de fuertes convicciones religiosas, se ven entrelazadas. Sin embargo, ninguno de los dos está preparado para lo que hay dentro del granero negro.

Gideon Falls es un cómic de terror. Eso, que vaya por delante. No había leído nada de Lemire en este registro, aunque en todas sus historias, incluso en ese maravilloso sucesor de Watchmen que es Black Hammer, hay ciertos toques de inquietud, misterio y uso y abuso de lo onírico, pero la simbología cobra una especial relevancia en esta nueva serie. Gracias, también, a los lápices de Andrea Sorrentino, que compone las páginas y viñetas de una forma especial, usando los colores con acierto para transmitir esa sensación de horror. El rojo que compone el fondo tras el granero negro recuerda al uso que le da al color Dario Argento en sus películas. La composición de las viñetas sirve como correlato de la enfermedad mental de uno de los protagonistas, mientras que la propia Gideon Falls funciona como un personaje más, al estilo de lo que sucediera con Twin Peaks. 

Gideon Falls resulta una obra atípica dentro de la producción de Jeff Lemire, atípica al menos en su producción más reciente. La manera de acercarse al suspense, al terror, resulta en un ritmo más pausado, contemplativo, mucho más introspectivo de lo que hemos visto en sus últimas series. Cercano, en todo caso, a sus obras más íntimas como Essex County, pero privada de la luz y melancolía de estas para dar paso a una opresión que casi se puede sentir, que constriñe al lector y le corta la respiración.

Resulta refrescante lo bien que empastan el guion y el dibujo, si bien los estándares de calidad que manejamos con este autor y con lo que publica Astiberri no dejan lugar a dudas sobre ello, pero en este caso Sorrentino ha logrado captar mejor que nadie la atmósfera opresiva del cómic. Lo que sucede con Gideon Falls es que es un registro que no conocía del autor, que desconcierta. Una aproximación muy del estilo, como ya he comentado, de Stephen King. Por tanto, quizás Lemire renuncia un poco a su propio estilo en favor de la historia que quiere contar. A medida que avance la serie, veremos cómo resulta esto.

Frente a otras series de este autor, Gideon Falls denota un ritmo mucho más pausado, una manera de aproximarse a la historia más clásica, con un arco en varios actos, y una traca final que deja abierto el misterio para enganchar con las continuaciones. El dibujo de Andrea Sorrentino es poco fijado en detalle, difuso pero elegante y conciso, usando el color de una forma muy acertada y la composición de las páginas con acierto. Es una serie de corte más adulto, muy cercana al terror y al misterio. Una serie que no me esperaba por parte de este genial autor y en la que tengo muchas ganas de seguir ahondando.

Tags:

La cosa de las cookies

Aunque a todos nos da un poco igual esto, la UE nos obliga a ponerlo. Si, usamos cookies, sin ellas no podemos mejorar el servicio ni darte el contenido que te interesa. puedes negarte a que las usemos contigo, si pasas de esto, entendemos que te la trae al pairo y aceptas. Si quieres leer más, haz click aquí.