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Ghost Recon Breakpoint

Ghost Recon: Breakpoint es la última de una saga que siempre quiso ser de estrategia militar, pero que en sus últimos tiempos ha coqueteado con el loot, el shooter, y más o menos todas las genéricas mecánicas que la marca Tom Clancy puede dar de sí. Ubisoft se presenta con este nuevo título bajo el brazo ofreciendo un mundo amplio, lleno de misiones, un multijugador cuidado (con sus sombras) y una propuesta que podría extraerse del “Manual del juego como servicio”. ¿Es esto suficiente para justificar una entrega nueva? ¿O, si apuramos, la existencia de esta saga?

Aurora, un paraíso terrenal amenazado por Wolves, una organización terrorista que ansía el control mundial. Un equipo especial que campa a sus anchas por tierras enemigas, un accidente de helicóptero y una conexión lo bastante estable como para soportar los envites de la marca Ubisoft.

Fecha de lanzamiento: 04/09/2019
Desarrolladora: Ubisoft
Distribuidora: Ubisoft
Disponible en: PS4 / Xbox One / PC
Versión analizada: PS4
Idiomas: Voces y textos en castellano

No es sencillo responder a la pregunta de si Ghost Recon: Breakpoint justifica por sí mismo su existencia. En realidad, ninguna obra de arte lo hace. El arte, como decía Wilde, es prescindible a la vez que imprescindible y todo artista es un mentiroso. Ubisoft lleva años explotando la marca de Tom Clancy sin medida ninguna, como lleva años explotando la de Assassin’s Creed, y hasta que el mercado no dice basta y se toma un respiro (animado, quizás, por críticas como esta) no decide la gran U tomarse un descanso y reconectar con lo que hace sus juegos grandes. Dos líneas de ejecución muy bien diferenciadas dentro de una compañía responsable de grandes éxitos y fracasos (como todas las grandes, no vamos a negarlo a estas alturas). Reducir Ghost Recon: Breakpoint al calificativo de “bueno” o “malo” es hacer un flaco favor al lector. Por lo que lo cierto es que si sumamos todas sus partes (y obviamos algunos errores menores de lanzamiento que en un carta los desarrolladores prometen subsanar pronto), lo cierto es que nos sale un juego bueno. Bueno, pero genérico.

Ese es uno de los grandes problemas de esta saga, y de Ubisoft.

Y es que la gran empresa parece tener dos líneas claras: la de los juegos revolucionarios, trabajados, bien cuidados y que arriesgan, y la de los juegos del montón. Claro, estos segundos tienen un estándares de calidad, de variabilidad y de contenido que ya quisieran muchas otras producciones. Porque, a fin de cuentas, Ubisoft es veterana y tiene poderío económico. Pese a los bugs que la han hecho famosa en el fandom, lo cierto es que poco se le puede reprochar a la compañía: este título tiene de todo. Acción, campaña, multijugador, conducción, infiltración, un gran mapa, un número decente de enemigos, de armas, de equipamiento, está doblado al castellano… ¿Qué lo diferencia de otros juegos de la compañía como el anterior Wildlands, The Division, Far Cry...? En esencia, nada. No tiene una originalidad propia. Es más de lo que ya nos encontrábamos en Wildlands.

Tenemos el reclamo del actor Jon Bernthal (Walking Dead, Punisher), que protagoniza una campaña sosa, llena de clichés y falta de ingenio. Unas misiones secundarias que aportan poco o nada, una inteligencia artificial de enemigos que deja muchísimo que desear y algunos errores del juego que provocan muertes injustas. En general, el juego es sencillo, aburrido, intenta destacar por su magnitud, lo grande de su propuesta, lo rico de su contenido. Pero es un contenido vacío… Jugar en solitario no tiene aliciente y se “fuerza” al multijugador si queremos sacar provecho del juego. Un multijugador que funciona bien, pero que se queda lejos de propuestas más interesantes como el citado juego de la compañía The Division.

Gráficamente no destaca ni por buenas razones ni por malas. Funciona con soltura, nos otorga alguna escena espectacular, pero el apartado artístico es demasiado genérico, lo hemos visto todo mil veces, y aunque no tiene tantos bugs como para clamar al cielo, alguna cosa me he encontrado. Los entornos son poco sorprendentes, parece que nos hayamos caído por casualidad en un episodio de Far Cry, y el diseño de personajes, vestuarios y vehículos no es nada que no hayamos visto en la anterior entrega de la saga. Viene doblado al castellano de forma sobresaliente, pero la banda sonora me ha resultado completamente indiferente. Una sensación que se ha repetido demasiado durante la partida y que me ha dejado preguntándome: ¿cómo de necesario es, realmente, este título? Wildlands, con todas sus sombras, resultaba al menos más fresco, más interesante. Al repetir la propuesta, la fórmula se agota.

En general, Ghost Recon: Breakpoint cumple, pero se queda lejos de lo notable. Genérico es la palabra que más me viene a la cabeza escribiendo esta crítica. Me considero gran fan de Ubisoft y alabo que todos sus videojuegos tienen un estándar de calidad en cuanto a manufactura muy alto (lección aprendida tras algunos patinazos históricos), pero la marca Tom Clancy está acusando a ritmo acelerado un agotamiento llamativo. Descansen y vuelvan sobre ello más tarde.

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