Type to search

Share

FROST

De la gran cantidad de juegos indie que copan el catálogo de Nintendo Switch, lo mejor es descubrir esas pequeñas joyas capaces de dejarte enganchado a la consola durante horas sin que te des cuenta. Me pasó en su día con algunos como Darkest Dungeon, al que tuve que dejar de jugar en pos de jugar a más cosas o perderme ya para siempre en sus mazmorras lovecraftianas.

Me ha pasado lo mismo con Frost. 

Este juego de cartas, desarrollado por Jérôme Bodin, es parecido a jugar un solitario, pero la amenaza del hielo es la clave contrarreloj y sobrevivir el motivo. El curioso sistema de juego, que ahora explicaremos con sus pormenores, puede resultar un poco farragoso al principio, pero una vez pillado el juego simplemente se me ha vuelto adictivo. De hecho, me parece el clásico nindie que parece diseñado por y para jugarse en el modo portátil. Un juego de cartas que llevarte a cualquier parte. Y para muestra, un botón: anoche, mientras jugaba para preparar este artículo, me pulí dos veces la batería de la Nintendo Switch.

Y aunque Frost está disponible en más plataformas aparte de la híbrida de Nintendo, jugarlo en cualquier lugar nos transporta a ese ambiente frío e inhóspito que describe. Tampoco hace grandes alardes técnicos: un tablero en el que se disponen las cartas y las animaciones de robar, usar la carta y caminar. El sistema de juego es lo realmente ingenioso de Frost: 

Podremos elegir entre diferentes escenarios o customizar una partida. Debido a una nueva edad del hielo, el mundo entero se está congelando y deberemos avanzar y encontrar un refugio. Esta es la base del juego, aunque cada escenario nos reta con distintas metas. El caso es que cada turno que pasamos robamos una nueva mano, pero también baja el contador de frío, que al llegar a cero acabará con la partida. Al principio de cada ronda estaremos en una escenario, que nos indicará la cantidad de cartas de recurso que tendremos que aportar para superarlo y avanzar un día, bajar también el contador y pasar a la siguiente ronda. A este se añaden eventos como pueden ser ataques de lobos o canibalismo, que nos puede producir un efecto adverso al avanzar sin resolverlo.

Como ya he dicho, al principio, como cualquier juego de mesa, las normas pueden parecer algo farragosas. No ayuda que los tutoriales no son todo lo claros que podrían. Pero una vez se coge el ritmo, resulta un juego de lo más entretenido, y difícil, sobre todo difícil. Tal vez sea el momento de replantearme si soy un buen gamer, pero superar el primer escenario, en que eres un padre con una familia que proteger y debes sobrevivir 25 días de travesía sin perder a ningún miembro, se me hizo muy cuesta arriba y tardé varias horas en superarlo. En este sentido es cierto que el azar casi siempre jugará en nuestra contra, haciéndonos robar demasiadas cartas de depresión o terror (que no valen para nada pero te ocupan un lugar precioso en la mano) o matando a demasiadas cartas de personajes cuando los mandamos a explorar (robar del mazo) para conseguir recursos. Tal vez el juego esté definido para ponernos las cosas muy duras, sin duda, pero a veces da la sensación de ser realmente injusto.

El diseño de Frost tiende al minimalismo, que casa de lujo con la idea del mundo cubierto de nieve, y así las cartas tienen unos dibujos sencillos, elegantes, que recuerdan si acaso a las viñetas de los cómics de Jeff Lemire (autor del que ya os hemos hablado aquí). Sin grandes alardes ni gráficos ni de sonido, Frost es un juego conciso, bien trabajado y pensado, con un sistema de juego casual que podría parecer la clásica aproximación del gamer casual a juegos de móvil, pero cuando entra en juego el factor dificultad nos damos cuenta de lo mucho que deberemos pensar cada movimiento. En esto, Frost se parece más a un juego tipo Magic The Gatering. 

Poco más se puede decir sobre un juego de cartas, más que su reducido precio lo hacen ideal para esas tardes tontas de verano en la piscina o en el pueblo o yendo al curro cuando todos los demás están de vacaciones. Una partida nos llevará apenas veinte minutos o media hora y se volverá adictivo a medida que juegues. Una pequeña joyita, sencilla y retadora.

Gráficos
7
Sonido
7
Innovación
9
Mecánicas
9

Summary

Odiado y amado a partes iguales.

Total Rating

8.0
Tags:

La cosa de las cookies

Aunque a todos nos da un poco igual esto, la UE nos obliga a ponerlo. Si, usamos cookies, sin ellas no podemos mejorar el servicio ni darte el contenido que te interesa. puedes negarte a que las usemos contigo, si pasas de esto, entendemos que te la trae al pairo y aceptas. Si quieres leer más, haz click aquí.