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Final Fantasy VIII Remastered

En la época de los remakes, remaster y demás formas más o menos peregrinas de volver a los clásicos, Final Fantasy VIII ha vuelto a la palestra con un remaster para todas las consolas y PC que espera hacer bien los deberes y dotar de una segunda vida (si es que alguna vez perdió la primera) a un clásico de Square Enix (cuando aún era Squaresoft).

Los lectores habituales ya conocen mi opinión sobre el tema: los remaster son una bendición, aunque tengan el doble filo de cobrarnos varias veces por el mismo título. En mi estantería tengo el Final Fantasy VIII original de Playstation, con su cajita blanca y todos sus pormenores gráficos, sus errores de concepción y sus virtudes, muchas. Nuevas texturas para los personajes, un modo sin luchas aleatorias y la opción de pasar rápido…¿son suficientes los extras incluidos en esta nueva edición del juego de culto para volverlo a vender? Vamos a olvidar la nota en este análisis, pues no tendría sentido: Final Fantasy VIII es, indiscutiblemente, un título imprescindible y de probada excelencia. Si de mí dependiera, le pondría un 10. La versión Remastered, sin embargo, presenta algunas dudas.

Fecha de lanzamiento: 3/09/2019
Desarrolladora: Square Enix
Distribuidora: Square Enix
Disponible en: PS4 / Xbox One / PC / Nintendo Switch
Versión analizada: PS4
Idiomas: Textos en castellano
Precio de lanzamiento: 19,99 €

Squall, los jardines, los seed, las brujas y el viaje en el tiempo. A estas alturas, sobran las presentaciones. En mi caso, Final Fantasy VIII fue, no solo el primero de la saga que jugué de cabo a rabo y me pasé por mis propios medios (y alguna ayuda de la guía oficial). También fue el primer juego de la Playstation que me impactó, y lo guardo como un tesoro. Volver a él con los años supone, como pasa con todos los remaster, enfrentarse a mecánicas algo obsoletas, a los recuerdos que magnifican lo bueno y minimizan lo malo, a sentimientos encontrados… Final Fantasy VIII es odiado y amado a partes iguales, pero había sido bastante ignorado en lo que a reediciones se refiere.

Lo primero que salta a la vista es el pulido gráfico. Y aquí empiezan ya las curvas. Los personajes han sido mejorados hasta el punto de que…¡tienen caras! La masa de píxeles antropomorfos ha dado paso a unas texturas suaves, una revisión del diseño de los personajes…pero no así de los fondos. Se ha empleado la técnica de desdibujado para disimular que los fondos prerrenderizados deslucen el conjunto, por lo que ahora la diferencia entre los personajes en 3D que se mueven frente a los fondos estáticos es más exagerada que nunca. El conjunto resulta extraño a la vista, alejado de lo que hemos visto en otros remasters tan bien logrados como el de Onimusha. De esta manera, el revisionado aspecto gráfico queda deslucido por un contraste entre fondo y personajes, de la misma manera que el formato de la pantalla, al menos en la versión de Playstation 4 que hemos podido probar, que se mantiene en el formato original.

De las mejoras, más allá del remodelado de los personajes (no exento de polémica por ciertas censuras que se han sacado de la manga ahora los de Square Enix), podremos hablar en pocas palabras, ya que no son muchas. La posibilidad de “pasar rápido” que ya tenemos en muchos remaster y relanzamientos de la compañía, que se agradece para los que ya tenemos muy fresco el juego y a veces estamos tentados de pasar rápidamente las invocaciones o algunos diálogos y escenas que conocemos de sobras. También se ha añadido la posibilidad de saltarse los encuentros aleatorios. Los que llevamos ya muchos años jugando estamos más que acostumbrados a este arcaico sistema que machacaba al jugador con múltiples encuentros que alargaban la experiencia de juego de forma artificial, aunque efectiva. Claro que hay algo en Final Fantasy VIII que rompe un poco con esta dinámica, un error, si se quiere, de diseño. Los enemigos subían de nivel al mismo tiempo que nosotros, algo bastante común hoy día en algunos action rpg, pero ineficaz en aquellos tiempos en que el farmeo, la acción de luchar contra enemigos random para subir de nivel y llegar así más preparado a los jefes finales. Claro que el farmeo no tiene sentido cuando todos los enemigos suben de nivel con nosotros, por lo que lo mejor es, de hecho, no combatir demasiado. Por esto, quizás, se ha implementado la opción de no tener encuentros, aunque se ha desperdiciado la oportunidad de arreglar este desaguisado y eliminar la subida automática del nivel de los enemigos. Algo que no creo hubiera supuesto un gran quebradero de cabeza.

En cuanto a la optimización para consolas…pues está bien, sin hacer enormes alardes no deja de ser un relanzamiento a bajo precio y con algunas mejoras técnicas. La versión de Nintendo Switch es la que parece más prometedora, pues por los formatos de pantalla y la opción de jugarlo en portátil supone el mayor atractivo para el juego. De lo que echamos en falta, amén de lo ya mencionado, pues salta a la vista: algún extra. La gracia de estas reediciones son los extras y un título tan clásico e importante en la mítica saga de rol como Final Fantasy VIII debería venir lleno de ellos: making off, ilustraciones, banda sonora…no sé, algo. Sin embargo, Final Fantasy VIII Remastered no trae nada. Literalmente, nada de material extra. Incomprensible.

Para dar un cierre, Final Fantasy VIII Remastered es un must porque el propio Final Fantasy VIII original es un must, un clásico, un título arriesgado, intenso, lleno de magia y con una historia impactante y adulta en el que algunos entran y otros no, pero sin duda un GRAN juego. Esta reedición no cumple con los estándares que esperábamos. La posibilidad de jugarlo en la consola de Nintendo, el revisado del diseño de personajes y poco más pues cumplen la función de revisión que se toma como mínima para poderlo vender de nuevo, pero parece una edición pobre, echa con desgana y sin profundizar. Un placer volverlo a jugar, sin duda, pero unos cuantos extras y alicientes hubieran ayudado.

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