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El año en que murió Stalin – El vals del gulag

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El vals del gulag

El vals del gulag muestra la crudeza de la historia durante la era de Stalin. Viktor y Kalia padecen en sus propias carnes las desgracias provocadas por la política y el egoísmo del ser humano.

Astiberri nos ofrece este título de la mano de Lapière y Pellejero, donde veremos reflejadas las vidas y situaciones de la gente que tuvo que sobrevivir en aquellos tiempos tan turbulentos de la gestación de la segunda Gran Guerra, el transcurso de esta, y la consecutiva y dramática posguerra.

“Para sobrevivir, hay que rechazar lo que eres, olvidarte de ti mismo, borrarte a ti mismo. Despojarte de cualquier emoción, Volverte tan seco como una roca pulida por el desierto”

Carta de una madre desde siberia
Cubierta El vals del gulag

Guión: Denis Lapière.
Dibujo: Rubén Pellejero.
Editorial: Astiberri
Páginas: 72
Formato: Tapa dura
Precio inicial: 18€

Sinopsis: En septiembre de 1946, a consecuencia de una denuncia anónima, Víktor Kolomeytsev es detenido y deportado a Siberia. Atrás quedan su mujer, Kalia, y sus dos hijos, Serioya y Yulia. Kalia escribe regularmente a su marido hasta que éste le pide que deje de hacerlo para no avivar la ignominia de su situación. Kalia, considerada como la esposa de un zek, un enemigo del pueblo, tratará de salir adelante por todos los medios.

En marzo de 1953 muere Stalin y, en los meses que siguen, millares de prisioneros regresan de los campos. Excepto Víktor. Kalia decide ir a Siberia a buscarlo. En su viaje descubrirá todo el horror de sus condiciones de vida y la instauración de una práctica particularmente perversa: el vals del gulag.

El vals del gulag encierra mucho más de lo que parece, de hecho he tardado bastante en decidirme a escribir la reseña, debido a que una vez acabas de leer, te ves impulsado a buscar más información de aquella época, documentarte e indagar sobre todo lo relativo a los gulag, Stalin, los acontecimientos durante aquellos años, y por el camino encontrar otras historias y visiones. La política y la guerra son dos temas que no me interesan demasiado, pero me ocurrió algo similar cuando leí la obra ganadora del premio pullitzer de 1992 MAUS de Art Spiegelman, o las novelas de Primo Levi sobre el holocausto nazi.

El “vals del gulag” es una práctica sórdida pero probablemente necesaria (o no) en la situación en la que se encontraban los presos en los gulag; presos que podían serlo tanto por motivos políticos, por delincuencia, como por la denuncia falsa de algún envidioso. Dicha práctica consistiría en una compensación por un sobreesfuerzo en la producción ya forzada de por sí, en la que juntarían a hombres y mujeres presos para que intimaran. Durante dos horas dejarían de preocuparse por su situación actual, relajarse, tener sexo y, como se comenta en la historia, hasta tener algo de amor en ocasiones.

barraca de gulag

cuadro de conversación

El estilo de dibujo es bastante simplista, diría que hasta hecho con un rotulador de punta gruesa, pero no por ello deja de estar cuidado casi al milímetro cada gesto, ni la composición del arte secuencial que supone la distribución de las viñetas. Los colores e iluminación utilizados parecen sacados del cine, donde cada situación supone una temperatura y texturas diferentes. Por ejemplo, las noches se representan de tres formas diferentes: una por cada bloque argumental. El primer esquema sería para las charlas distendidas pero algo tensas, entre Kalia y su casera Baba, con tonos amarillos rojizos, un cielo completamente negro y las penumbras en los edificios en azul. En segundo lugar, las noches en el gulag, amarillas y negras sin ningún atisbo de tonos fríos. Y, finalmente, la noche del reencuentro donde los tonos son mucho más fríos, correspondientes a un ambiente de ciudad en Siberia, a pesar de tener también una iluminación amarilla, aunque mucho más pastel.

Este cómic no es de los que tardarás demasiado en leer, te obligará a seguir, tal vez por la situación surrealista de todo lo que ocurre, observando cada viñeta, y dándote pie a releerlo. Cada vez que lo hagas descubrirás detalles que en una primera lectura se te pueden pasar por alto, pero por supuesto, disfrutarás sin duda de cada una las viñetas y diálogos en El vals del gulag.

Podéis adquirirlo aquí: Astiberri

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