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Detroit: lo difícil que es ser humano

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DETROIT: BECOME HUMAN

Tengo que admitir dos cosas, antes de entrar en materia: la primera, es que soy irremediablemente fan de Quantic Dream David Cage, responsables de Heavy Rain, FahrenheitBeyond Two Souls Omikron. Todos títulos únicos e interesantes. Aunque también debo confesar que era escéptico y le tenía pocas ganas a este Detroit: Become Human. 

Le tenía pocas ganas porque no quería que me defraudara. Desde que apareciera el cortometraje Kara, en que se sustenta la idea del título, quise que me contaran la historia de este androide. Pero eso fue antes de Beyond Two Souls que, aunque me encantó, me hizo darme cuenta que la fórmula se iba agotando. Tal y como me sucedía con Telltale Games: todos los juegos de Quantic Dream parecían iguales. Y lo que vi de Detroit: Become Human no me hacía estar más esperanzado.

Tras pasármelo un par de veces, soy un creyente.

Voy a tener la osadía de decir que David Cage, padre de la criatura, ha firmado su obra maestra. Y lo voy a decir porque es la verdad, y porque esta vez no parece que demasiadas voces haters y disidentes vayan a alzarse en contra de esto. Detroit: Become Human es, sencillamente, una maravilla narrativa. Claro que habrá quien se queje de los quick time events (aunque no se queje de ellos en God of War), habrá quien ose mencionar las “películas interactivas” (que los entendidos en narrativa digital saben que es un concepto que no existe) y habrá quien murmure porque sí, porque si la gente no se queja de algo, revienta. A esos, ni caso. Detroit: Become Human se disfruta en soledad; tú y tus pensamientos. Tú y la historia. Tú y los androides.

A estas alturas, la premisa ya es de sobras conocida: en la futurista Detroit, donde la tecnología de androides ha hecho que el paro y la pobreza se ceben con una población ya de por sí castigada históricamente, una divergencia en el software hace que los androides se vuelvan contra sus amos. En este contexto, controlaremos a tres de ellos: Kara, una niñera que solo busca defender a su hija adoptada; Markus, quien se buscará a sí mismo en un mundo que ha decidido ignorarle, y Connor, encargado de encontrar y exterminar divergentes. Las vidas de estos tres androides se entrelazarán en una trama que mezcla política, intimismo y épica como pocos videojuegos han logrado.

Quantic Dream David Cage son veteranos en esto. Si algo saben, es contar una buena historia. Esta vez dan un paso más allá, estrenándose en Playstation 4 (una vez más, exclusivos de Sony), y nos muestran tras cada capítulo del juego todas las posibilidades que no hemos seguido. Los finales que no hemos descubierto. Los caminos que siguen cerrados y a los que podremos volver atrás, al punto decisivo, y abrirlos. Una táctica que esconde un mensaje: a todos los que decís que esto no son videojuegos, pues tomad dos tazas de videojuego. Y es que Quantic Dream se ha visto demasiadas e injustificadas veces a disculparse y explicarse por crear videojuegos más adultos, que atacan a otro tipo de interacción por parte del jugador. Pues ya basta de justificarse: este Detroit: Become Human es la culminación de esa fórmula que tan bien conocen.

De lo peor que podemos decir del juego es algún hueco en el guión, pero no estamos del todo seguros porque son muchas, muchas, las posibilidades del juego y solo lo hemos acabado un par de veces antes de lanzarnos a escribir esta review. Lo cierto es que el guión es una verdadera locura de opciones, sorpresas y giros en la trama, pero deberemos estar atentos a los puntos en que la trama se bifurca: lo fácil es acabar la partida en apenas 8 o 9 horas y llegar a un final en el que, si bien hemos vivido la historia, nos la hemos perdido casi entera. Y, posiblemente, se nos mueran varios aliados por el camino. Al igual que sucediera con los títulos de Playstation 3, aquí no existe el game over, por lo que si mueres, mueres.

Las relaciones entre los personajes es lo más impactante; el hecho que todos sean androides no resta verosimilitud ni pasión, tanto al guión como a la maravillosa actuación de los actores, y la banda sonora acompaña con una maestría que nos ha sumergido en este mundo de ciencia ficción de un tirón. Claro que también ayudan (y mucho) los sobrecogedores gráficos: aquí Playstation 4 saca músculo y bien, con algunas escenas que confundirás con una película rodada en IMAX (aunque tiene truco, dado el carácter pasillero del título, es más sencillo hacer esto). En el diseño de arte también destaca, haciendo gala de una gran imaginación al inventar un Detroit tecnológico, pero creíble. Sin excesos ni demasiada fantasía, pero con lo justo como para que nos resulte un futuro creíble y a la vez nos emocione y encandile.

Los temas tratados (la rebelión, la identidad, el deber frente al querer, el amor…) se desarrollan en una trama tan bien conseguida, tan bien hilada, que resultará totalmente imposible no encariñarse con los personajes. Un par de giros en el guión que, aunque alguno sea previsible, nos dejan pegados a la pantalla, y algunas novedades en lo jugable (un nuevo tipo de modo detective, un medido de relaciones con los demás que afecta a lo jugable…) hacen que Detroit: Become Human se sienta parte de sus creadores (es imposible desligarlo de Heavy Rain) pero a la vez fresco, más dinámico. Lleno de vida. Y capaz de sorprendernos donde menos lo esperamos.

Detroit: Become Human es, por ahora, la obra más redonda y emocionante de David Cage. Y hay que decirlo así. Es difícil, y en cierta medida duele, decirlo así porque soy un gran fan de Heavy Rain. Me compré la Playstation 3 por el Heavy Rain y lo he exprimido y disfrutado hasta la extenuación, pero si soy sincero conmigo mismo, este nuevo título echa el resto. Solo me queda una petición: que Quantic Dream no se ancle en este pasado y evolucione. Que no repitan la misma fórmula hasta convertirse en una parodia de sí mismos, como le ha sucedido a Telltale Games. Que experimenten, arriesguen y se equivoquen. Como sucede con sus divergentes en el juego: que se salgan de su camino establecido.

Gráficos
10
Sonido
10
Historia
10
Mecánicas
10

Summary

Detroit: Become Human es casi perfecto. Le hemos dado la nota más alta porque las minucias que le restarían no importan cuando has terminado la aventura y tienes que recordarte que deberías volver a respirar. Emociona como pocos; apela a los sentimientos, golpea donde duele, pero no por ello está menos lleno de esperanzas. Un título soberbio.

Total Rating

10.0
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