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Control

Control es la nueva obra de una veterana como Remedy Entertainment, creadores de Max Payne y Alan Wake, y ojalá sea una nueva etapa en la historia de esta empresa originada en Finlandia. Un estudio que en su última etapa (la actual generación de consolas) tontea entre el indie y el triple A, en esa tierra nueva por labrar que es el triple I. Control se mueve en un terreno arenoso, lleno de trampas, como su protagonista.

En el mundo hay poderes ocultos y el gobierno de los Estados Unidos se encarga de investigarlos. Hasta aquí, el argumento de Control es predecible. Lo que no espera el jugador es verse inmerso en un guion sobresaliente que expande esa sencilla y manida idea en un submundo de investigación paranormal, historias interconectadas y misterios que parecen sacados de Twin Peaks. Si aderezamos todo con un sistema de exploración y combate que fuerza al límite las capacidades del estudio, el resultado es una narrativa que huye de lo lineal de sus anteriores propuestas y nos brinda un mundo rico, lleno de detalles y con una jugabilidad a destacar. Un conjunto como hacía tiempo que Remedy no mostraba.

Fecha de lanzamiento: 27/08/2019
Desarrolladora: Remedy Entertainment
Distribuidora: 505 Games
Disponible en: PS4 / Xbox One / PC
Versión analizada: PS4
Idiomas: Voces en textos en castellano, inglés y francés.
Precio de lanzamiento: 54,95 €

Y es que Max Payne es el clásico, Quantum Break es el último y Alan Wake es la joya. Control está llamado a ser la magnum opus. En la época de Xbox 360 (y aprovechando una colaboración con Microsoft que se toma un punto y aparte en Control), los veteranos finlandeses ofrecieron una narrativa espectacular que bien podría haber configurado una de las mejores novelas de Stephen King. De esto se encargaron Sam Lake y Mikko Rautalahti, escritores y diseñadores narrativos del título. El primero de estos repite en lo nuevo del estudio y asciende a director. También une fuerzas con Anna Megill, en cuyo currículum podemos destacar Murdered: Soul Suspect o Dishonored. Y la alianza no podría haber dado mejor resultado: la historia de Control nos coloca en la Agencia, hogar de una fuerza desconocida que interconecta dimensiones y alberga en su interior los Objetos de Poder. Estos, una serie de objetos comunes pero que otorgan a quien se “enlaza” con ellos tremendos poderes, suponen una amenaza en el momento en que se descontrolan. Y aquí arranca nuestra aventura, interpretando a la nueva directora de la agencia, a su vez interpretada magistralmente por la actriz Courtney Hope.

La Agencia cambia por dentro debido a los poderes que alberga, en una reminiscencia narrativa que recuerda a la soberana novela La Casa de Hojas, de Mark Z. Danielewski, y la forma de narrarnos los extraños acontecimientos consecuencia de estos cambios internos es gracias a los documentos e información extra que iremos encontrando a lo largo de la aventura. Amén de esta suculenta propuesta, la dirección del título es sublime, cortando por lo sano con la desmesura de cinemáticas que caracterizaron a su anterior propuesta, y volviendo a un estilo semejante a Alan Wake, en que se hace partícipe al jugador de una narrativa que alterna lo emergente con lo puramente cinematográfico. Y en este punto cabe destacar lo bien elegido a nivel técnico: planos, secuencias, colores y ambientación. El propio ritmo narrativo de Control ayuda a que estas escenas pasen por pequeñas joyas que podrían conformar un cortometraje suculento.

A esto ayuda el nivel gráfico del título (aunque hablaremos sobre problemas a este respecto) y lo mucho que se puede interaccionar con su escenario. En Control no abandonaremos la Agencia, ni falta que hace. El edificio es un monstruo de la arquitectura y una mente colmena que plaga de enemigos nuestros avances, se descompone y vuelve a configurar, abre grietas interdimensionales y reordena el universo conocido con tal de ponernos las cosas difíciles. Su exploración pasa por la memorización, el sentido de la orientación y el ensayo y error. El mapa ayuda poco, pues apenas da una pincelada sobre el destino al que debemos llegar, y no diferencia alturas o plantas. Esto nos fuerza a orientarnos mediante los carteles que señalan lugares, recordar atajos y explorar otros nuevos. Gracias al sistema de personalización y subida de stats, Control nos invita a repasar salas que ya habíamos olvidado gracias a la obtención de una nueva habilidad que nos abrirá caminos antes vedados, así como la posibilidad de llevar a cabo misiones secundarias que nos den acceso a nuevas zonas. Tanto el diseño de niveles como la dirección artística dotan a un escenario tan peculiar como un edificio del gobierno de verdadera vida y originalidad, así como la narrativa indirecta que nos desvela muchos secretos espeluznantes.

Aparte de la exploración, el combate es el otro gran protagonista de Control. Remedy nos tenía acostumbrados a un ritmo más pausado, basado en coberturas, en huir, una suerte de lucha escénica y coreografiada, más semejante a Uncharted que a GTA, pero se han debido acordar de sus tiempos con Max Payne y han dotado a Control de una rapidez refrescante. Dispondremos de un arma especial que es en sí misma uno de estos objetos de poder, y que podremos mejorar y personalizar, así como habilidades muy variopintas (telequinesis, rapidez, escudo, levitación…) que podremos combinar para machacar a nuestros enemigos. El escenario es muy interactivo, dándonos la oportunidad de usar los objetos a nuestro alrededor para lanzar a los enemigos o conformar un escudo temporal. Es impresionante ver cómo nuestro personaje levanta la mano y arranca un trozo de pared para estamparlo contra el adversario.

La progresión en las habilidades viene dada tanto por completar misiones y adquirir así puntos de mejora, como por las misiones secundarias que nos ayudan a encontrar nuevos poderes que no son obligatorios para la historia. Creo que es la primera vez que veo un sistema tan abierto en un videojuego de Remedy, y me impacta lo mucho que esto se opone a la idea central de una historia que se desarrolla en un solo escenario. Lo cierto es que Control sorprende para muy bien en los primeros compases de la aventura, pero a lo largo de su historia no he sentido que desluzca o canse la fórmula, llegando a pasar muchas (muchas) horas pegado al mando.

El diseño artístico es sencillamente espectacular. Tiene un gusto macabro por las escenas oníricas y truculentas, en contraposición a lo aparentemente anodino que puede resultar un escenario tan común. Y es que Control se mueve en estas contraposiciones, mostrando oficinas con fotocopiadoras para, al doblar la esquina, darnos de bruces con un intrincado laberinto de piedra con cadáveres suspendidos en el aire y una luz roja que baña el conjunto y acerca la escena a la iconografía de Darío Argento. El nivel de discurso del título, tanto en lo puramente visual, como en su narración es muy profundo, descomponiendo una apasionante historia de terror en un videojuego que parece un rompecabezas.

Muchas más luces que sombras, pero alguna hay. A nivel gráfico el juego destaca bastante, pero su rendimiento deja que desear. La versión jugada en este caso es la de Playstation 4, y he acusado graves bajadas de tasa de imagen, algún pantallazo azul y renqueos en zonas importantes, llegando a atascarse lo suficiente como para que me mataran. No es la tónica general, pero no pasan desapercibidos.

Este es un lanzamiento que desde Remedy siempre han catalogado de humilde, y la alianza con 505 Games, una empresa mediana del sector, así lo demuestra. En España hemos tenido una de cal y otra de arena: a todos alegró la noticia de que el título llegaría doblado a la lengua de Cervantes. Pero claro, de todos es ya conocido el desastroso resultado. La excusa de ser una empresa pequeña no me vale, pues lo único que se consigue con este doblaje es que la gente juegue el título en inglés. Es decir, dinero desperdiciado en un doblaje que solo va a dar para memes y vídeos de YouTube. Eso sí, quizás habrá quien se acerque por las risas y se quede por la enorme calidad de todos los aspectos del juego.

No quisiera que se recuerde a Control por el tema del doblaje o por los fallos a nivel de bugs que pueda tener. No lo merece. Remedy ha firmado lo que para mí podría ser su obra maestra. Un videojuego con una narrativa profunda, un sistema de juego acorde a la propuesta, un mundo original y lleno de detalles y muchas horas de intensidad y diversión. Adolece faltas que el dinero hubiera solucionado fácilmente, y quizás tenga razón en esto la propia empresa cuando habla de un lanzamiento modesto. El resultado, sin embargo, se merece pecar de orgulloso.

Me acerqué con incredulidad a este título que nunca defendí y al que predije una sonada caída, y no podría haberme equivocado más. Y me alegro. Control es uno de los tres grandes lanzamientos (fabule aquí el lector con los otros dos) de este verano. Ojalá la comunidad le otorgue el sitio que merece.

Gráficos
8.5
Sonido
7.5
Historia
9
Mecánicas
9

Summary

No esperaba nada de Control y me lo ha dado todo: un juego apasionante, con una historia sobrecogedora, un mundo lleno de matices y una jugabilidad ágil y divertida. Una joyita como hacía tiempo que no le veíamos a Remedy y que me ha convertido en creyente. Ojalá este sea el inicio de una etapa dorada de la compañía.

Total Rating

8.5
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