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Comicsgate: cómics para todos

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¿Qué ocurre cuando el arte choca con la realidad?

Normalmente, cuando leemos, no nos planteamos que la época cambia la forma de contar las cosas. Tras pasar por el cine, los libros, las leyes e incluso las charlas de bar, el debate sobre la igualdad de género, tendencia sexual y de representación cultural ha alcanzado un nuevo nivel: los cómics.

¿Esto cómo se traduce?

Desde el comienzo del milenio, las dos compañías de cómics más grandes del mundo, Marvel y DC, habían aprovechado un nuevo cambio de aires para permitir la aparición de nuevos roles en superhéroes y un nuevo elenco de protagonistas y villanos. De esta forma, con Ultimate Marvel, el universo de la Tierra-1610 nos permitía la aparición de héroes con distinta procedencia racial, como el caso de Miles Morales, o el lanzamiento de la famosa Thor femenina cuya identidad no vamos a destripar a los muy rezagados. En la misma línea, DC había introducido personajes con orígenes más variados, como el caso de Blue Bettle, y mediante nuevas firmas, como New 52, les había dado un rol más potente a ciertos héroes femeninos, o cambiado su tendencia sexual, como el caso del Flautista o de Question.

Pero esto era solo el comienzo. La publicación de Captain Marvel tampoco se ha librado de un cambio de visión en el cine, al igual que el caso de Wonderwoman en DC. Esto se debe a que la capacidad de alcanzar a un mayor público, cuando los héroes llegan al cine, atrae mucho más que nunca. La elecciones de fecha de lanzamiento y las simbologías publicitarías aprovechan el fenómeno de Purplewashing para promocionar el producto con mayor efectividad.

La evolución de nuestra sociedad está tendiendo a cuestionar nuevos puntos y modelos sobre cómo comportarse o actuar. Lo que en los años 90 permitía a una serie como Friends ser actual, ahora, en 2018, refleja unos clichés que perpetúan los roles de género y de la occidentalización que a día de hoy están cambiando.

Es en este momento cuando entra en juego la Comicsgate. Este movimiento parte desde una idea que ya había surgido con anterioridad en los videojuegos bajo el nombre de Gamergate. Algunos fans sienten amenazado el statu quo de ciertos personajes que llevan una tradición de 75 años a sus espaldas y se muestran reacios a muchos cambios. Lo que la Comicsgate plantea es que la influencia de los medios y las redes sociales está limitando a los autores de su propia libertad creativa. En palabras de Mike S. Miller, uno de sus defensores, se describe como “una alianza de fanáticos del cómic, críticos y creadores que han encontrado una causa común de lo que consideran una presión por parte de los Social Justice Warriors dentro de su afición”.

Esta visión de “cambio y contra-cambio” también responde a la realidad que vive el sector del cómic. Según el artículo de ICv2 el consumidor de cómic de superhéroes es un varón (78%), generalmente blanco (69%) cuyo rango de edad se encuentra equilibrado entre los grupos menores y mayores de 30 años. Sobre este dato, hay que entender que las compañías de cómics no dejan de ser empresas que necesitan obtener un beneficio. Esto solo deja dos posibles salidas: o se mantiene la atracción de un público más o menos estático (lo que significaría el fin de la tiendas de cómic como hablaremos en otro artículo), o se atrae a nuevos colectivos al mundo de superhéroes aprovechando el auge de estos en el cine (con el consecuente riesgo de los cambios).

Lo que podría ser un debate más o menos conducido entre como variar el futuro de los cómics ha estallado este verano. La cuenta de Twitter de la editora de Marvel Heather Antos había publicado una fotografía el 28 de julio en la que aparecen varias trabajadoras de la industria del cómic tomando un batido en homenaje a Flo Steinberg. Pero ni Heather ni muchos lectores pudieron prever lo que una simple imagen podía levantar.

Tras una serie de críticas contra el Twitter de la editora por parte de algunos fans acusándola de ser causante del declive de los cómics, se decidió reavivar en las redes un antiguo debate contra el dibujante Darwyn Cooke. Cooke, fallecido en 2016, había mostrado su postura poco favorable a ciertos cambios que se estaban obrando en los cómics. Esto había hecho que algunas figuras de la Comicsgate como el dibujante Ethan Van Sciver mostrasen una entrevista del autor como uno de sus defensores. Todo ello hizo intervenir a su viuda, Marsha Cooke, que decidió aclarar que sus marido estaba en contra de los cambios realizados a héroes que canónicamente se habían mantenido heterosexuales, pero que sí que le parecía interesante la aparición de nuevos personajes con perfiles totalmente distintos a los de la Silver Age; y que, por este mismo motivo, Darwyn jamás hubiese apoyado un movimiento como la Comicsgate.

Esto a su vez ha llevado a un debate en las redes que ha terminado posicionando a autores y a dibujantes en una declaración pública de intenciones. También se ha reflejado en ciertos autores que han visto caer su número de ventas.

Así, autores como Frank Cho, polémico por sus portadas de Liberty Meadows, se han posicionado totalmente en contra con mensajes como este:

TRADUCIDO: “Ha llegado a mi atención desde varias fuentes que la gente me está asociando con la Comicgate, un grupo del odio de la derecha radical (alternativa) en el mundo del cómic.

Como orgulloso liberal-demócrata, estoy en contra de todo lo que defiende la Comicsgate. Soy pro-igualdad de derechos. Pro-diversidad. Pro-cómics. Siempre he creído que todo el mundo es bienvenido a la mesa del cómic, y ningún grupo debería intentar forzar otra idea sobre lo que es normal y lo que no.

Así que dejarme ser muy claro: ¡QUÉ LE J…. A LA COMICSGATE!”

En otros casos, algunos autores se han visto abandonados por la editorial como en el caso Ethan Van Sciver, cuando Diane Nelson, presidenta de DC Entertainment, hacía pública esta carta contestada a un fan contrario a Ethan:

TRADUCIDO: “Gracias por tomarte tu tiempo para escribir. No podría estar más de acuerdo sobre que los comentarios de Ethan van Sciver ha hecho en Facebook fueron ofensivos. Sus acciones no concuerdan con los ideales por los que luchamos desde nuestra comunidad creativa. No se relacionan con los valores de Warner Bros. y DC Entertainment, ni tampoco con los de los superhéroes del panteón de DC.

Ethan es solo uno de los cientos de miembros de la comunidad creativa de independientes de DC, y te aseguro que sus acciones no hablan por el resto de nosotros. Dicho esto, entiendo completamente que los fans elijan no comprar el trabajo de Ethan.

Gracias de nuevo por haber dedicado tiempo a un correo tan conciezudo. Es muy valioso.

Atentamente,
Diane,

Presidenta, DC Entertainment”

Esto ha supuesto un paso paro los anti-Comicsgate. La propia carta obligó a Sciver a cerrar dos de sus cuentas de Facebook y pedir disculpas públicas argumentando: “Voy a intentar concentrarme en ser más amable. Lo intento cada día, pero tengo una vena mezquina… Lo siento. De verdad. Seré un hombre mejor”.

En definitiva, la Comicsgate está levantando las ampollas entre los que creen que se debe cambiar el mundo del cómic de los superhéroes y los que piensan que este cambio está desvirtuando la libertad creadora. Hasta tal punto que muchos autores de renombre están involucrados en ambos bandos como una autentica Civil War (y sin ir al cine).

 Ahora desde Columna Gamer solo quedaría una pregunta: ¿crees que los autores están sometidos a la opinión pública en el cómic?

 

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