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Que Batman es un icono de la cultura popular, eso no lo puede negar nadie. Todos, de alguna u otra forma, hemos oído hablar de él o hemos visto alguna adaptación donde el hombre murciélago era el protagonista, ya sea en cómics, películas o videojuegos. Su figura, su personalidad y sus cualidades, han ido variando de guionista en guionista, y cada dibujante le ha dotado de un nuevo rasgo de personalidad.

Creado por los estadounidenses Bob Kane y Bill Finger, y siendo propiedad de DC Comics, este superhéroe, también llegó al país del sol naciente a través de la serie de televisión de los años 60, cosa bastante rara, ya que Japón era un mercado prácticamente hermético. Una vez embarcó, estalló la batmanía.

El propio Kōsei Ono (crítico de manga y cine) explicaba en una entrevista aquel fenómeno: “Por esa época, el número de copias que se vendían del cómic americano de Batman había alcanzado la cifra de 1.300.000 cada mes. La serie de televisión emitida en el canal ABC hizo al personaje más popular aún, lo que aumentó las ventas del cómic. En Japón se emitió a color en Fuji TV entre 1966 y 1967, pero como yo no tenía una tele a color lo único que podía hacer para verlo era ir a la estación de televisión en la que trabajaba y verlo allí.”

Gracias a la serie, Batman fue absorbido por la cultura nipona hasta el punto que, en 1966, Jiro Kuwata, empezó a dibujar en la revista Shonen Gahôsha historias basadas en el personaje. Alejándose del tono oscuro y dramático original, Kuwata, no solo adaptó a la japonesa el estilo gráfico, al dibujar prácticamente la mayoría de las páginas en blanco y negro, sino que también, cambió el tipo de narración, volviéndola más dinámica al contener menos texto.

No fue hasta 2008, cuando Pantheon Books decidió recopilar las historias cortas de Kuwata bajo el título de Bat-Manga!: The Secret History of Batman in Japan. Además, incluyeron una entrevista al autor y una galería de fotografías de juguetes japoneses antiguos relacionados con el hombre murciélago.

Una aparición exprés y exclusivamente fuera de Japón, fue en el Volumen 1, edición # 4 de Batman: Black and White (1996), donde el mismísimo Katsuhiro Otomo creó una historia titulada The Third Mask, donde Batman deberá cazar a un asesino con múltiples personalidades, y para ello deberá cuestionarse la suya propia.

Tuvieron que pasar varios años para ver de nuevo a Batman por el país del sol naciente. No fue hasta el año 2000, cuando Kia Asamiya involucraba de nuevo al caballero oscuro. Esta vez, en una historia larga, donde Batman viaja a Tokio para seguir los rastros de una nueva droga letal, que permite a la persona que la ingiere cambiar de aspecto.

Batman: Child of Dreams se recopiló en dos volúmenes entre 2000 y 2001, siendo publicado por la editorial Kodansha. Con un estilo más detallado que su adaptación antecesora, y mayor profundidad en sus personajes, Asamiya crea una historia muy interesante y original, aunque por momentos flojeen los diálogos, el apartado gráfico lo salva. En español, esta historia fue editada por Planeta Cómic en 2004 bajo el nombre de Batman: El Hijo de los Sueños (Descatalogado).

Más tarde, en 2008 Batman volvería a las tintas del manga, bajo el timón de Yoshinori Natsume en Batman: La máscara de la muerte. Esta nueva alianza, será una intento de acercamiento de DC Comics enfocado a un público muy concreto, el lector de manga occidental. Esta publicación, al igual que Batman: Black and White, fue una edición exclusiva fuera del mercado japonés.

Con un dibujo de trazo fino y detallado, Natsume nos cuenta la historia de un Bruce Wayne que agobiado por unas pesadillas recurrentes, comenzará una relación empresarial con una entidad japonesa llamada Agurama. Desde la llegada de esta empresa, se inician una serie de asesinatos por la ciudad donde el modus operandi será dejar a sus víctimas sin rostro. Estos hechos, harán enfrentarse a Batman con su propio pasado y sus propios miedos para descubrir quién está detrás de todas las muertes y descubrir si su pasado en Japón tiene algo que ver con todo esto.

Y finalmente, la última de sus adaptaciones al manga, ha sido la reciente Batman y la liga de la justicia (2017), publicada en la revista Champion Red a cargo de Shori Teshirogi, donde Rui, un muchacho japonés que llega a Gotham City en busca de sus padres desaparecidos, se ve inmerso en un fatídico destino a raíz de su encuentro con Batman. También contamos con edición en español, ya que ECC Ediciones lo publicó el año pasado.

Seguramente para los seguidores del hombre murciélago, ninguna de estas adaptaciones sean destacadas como una de las mejores historias de Batman y se queden en un mero experimento fallido o en simples bodrios a olvidar, pero desde luego, ver a Batman por el filtro de la cultura japonesa es de lo más curioso que ha dado el mundo del cómic.

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