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¿Quién dijo qué el manga solo es cosa de hombres?. La historia del cómic japonés ha demostrado que la mujer también ha ampliado e impulsado esta forma de expresión. Lamentablemente, la exclusión y la discriminación ha existido y existe, imposibilitando visibilizar el trabajo de las autoras, dando a entender que la historia del manga solo la escriben los hombres.

Es por eso, que en este brevísimo resumen, comentaremos los grandes hitos conseguidos por las mangakas, para devolver a sus tronos a esas autoras que cambiaron la historia del manga.

Rumiko Takahashi

¿Cuáles eran los motivos de la poca participación de las mujeres?. Por un lado, la mala fama en la época, de la profesión de dibujante, aura que no hacía nada atrayente dicho empleo. Por otro, el rol de la mujer en Japón, cosificado y encasillado al cuidado de los hijos y a las labores del hogar, lo que hizo que no muchas mujeres se dedicaran a ello.

Como en todo, hay excepciones, y este fue el caso de Machiko Hasegawa (1920-1992). Pionera y conocida por ser la primera dibujante de manga profesional, fue alumna de Suihō Tagawa (creador de Norakuro), y no tardó en crear su propia tira cómica titulada Sazae-san (1946).

La serie, se convirtió en icono de la cultura popular japonesa, adaptándose a la radio en 1955 y más tarde a una serie animada para la televisión japonesa en 1969. Para hacerse una idea del fenómeno, solo en Japón, Hasegawa vendió más de 60 millones de copias de las impresiones de sus cómics.

Desde el 1997, se han ido traduciendo al inglés y recopilando sus historias en diferentes volúmenes, bajo el nombre de The Wonderful World of Sazae-San. En el distrito Setagaya de Tokio, se erigió un museo en su honor y en 2014 la serie fue reconocida por los Guinness World Records como la serie animada de mayor duración en el mundo.

Entre 1950 y 1969, empezaron a consolidarse géneros tan importantes como es el shōnen y el shōjo, clasificaciones enfocadas a diferente público potencial. Así pues, el primero iría enfocado a un target adolescente masculino, y el segundo, a uno adolescente femenino.

Se podría pensar, que el shōjo estaría dibujado por mujeres, pero nada más lejos. Ese nicho, estaba copado por varones exclusivamente. Así, teníamos a autores como Osamu Tezuka y su manga La princesa caballero o al mítico Shotaro Ishinomori con Ryujinnuma, pero en esta época, también hubo una excepción.

Machiko Satonaka debutó en 1964 con tan solo dieciséis años. Su obra Pia no Shozo destacó tanto, que llegó a recibir el Premio Kodansha a nuevos artistas. Tras una carrera llena de éxitos, trabaja en la actualidad como directora ejecutiva de la Asociación de Dibujantes de Japón.

No fue hasta los años 70, cuando estalló la verdadera revolución de la mujer en el manga. Hablamos como no, de el Grupo del 24, llamadas así, porque sus integrantes nacieron alrededor del año 24 de la era Showa, lo que viene siendo 1949. Compuesto por grandes autoras como Moto Hagio, Riyoko Ikeda, Yumiko Oshima , Keiko Takemiya y Ryoko Yamagishi, marcaron la primera etapa importante de la mujer en el mundo del manga. A partir de aquí, el shōjo se hizo por mujeres y para mujeres.

Innovaron en estilo, ampliaron las temáticas hasta ahora usadas, transformaron el diseño y experimentaron más en lo emocional que en la acción. Así pues, podemos encontrar historias de ciencia ficción como ¿Quién es el 11º pasajero? de Moto Hagio, o el inmensamente popular manga de Riyoko Ikeda, La rosa de Versalles, un relato histórico sobre la Francia pre-revolucionaria.

Toda una transformación de calado filosófico, que se planteaba el papel de la mujer, la identidad o el sexo en la mayoría de sus obras. Tanto es así, que se crearía un nuevo subgénero llamado shōnen-ai, cuya principal trama sería las relaciones románticas entre dos hombres, cuyo exponente fue La balada del viento y los árboles de Keiko Takemiya.

Así pues, el shōjo fue evolucionando y rompió con esa idea de mujer sumisa y pasiva, y Sailor Moon de Naoko Takeuchi confirmó tal dirección. Otro ejemplo fue Cardcaptor Sakura de CLAMP, el grupo de autoras que se formó a mediados de los años 80 y han alcanzado el éxito.

CLAMP

Desde ahí, las mujeres no solo conquistaron el nicho del shōjo, sino que han ido incluyéndose en revistas, géneros o categorías, que antes exclusivamente pertenecían a los hombres. Una lucha que aún no ha acabado, pero de la que se ha conseguido mucho, dándonos autoras de tanto renombre como: Ai Yazawa, Moyoco Anno, Hinako Sugiura, Kyoko Okazaki, Fumiyo Kōno, Tomoko Ninomiya, Rumiko Takahashi, Hiromu Arakawa, Yuki Urushibara, Kiriko Nananan y una larga lista de mujeres que con su trabajo han demostrado que pueden y deben estar en el mundo del manga.

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