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ASSASSIN’S CREED ROGUE REMASTERED

Yo no me canso de jugar a los Assassin’s Creed de Ubisoft. Soy así de fanboy con este saga que, en un principio, no me hizo gracia. De hecho no terminé de jugar el primero y no me gusta (id prendiendo las antorchas) la laureada segunda parte. Por un lado porque no se ambienta en un periodo histórico que me llame demasiado, y segundo porque se me hizo lento y de mecánicas toscas. Pero tampoco soy un fan desquiciado: la saga ha dado tumbos.

Todos estamos pensando en Unity, y es verdad: aparte de la cantidad de bugs y problemas de rendimiento, había que sumarle unas mecánicas confusas y una eterna búsqueda de ese giro de tuerca que no termina de llegar nunca. Los platos rotos de Unity los pagaron mi favorito de la saga, Syndicate, y este Assassin’s Creed Rogue que salió al mismo tiempo pero en la anterior generación de consolas. ¿Se pasó de ambiciosa Ubisoft sacando un juego para la generación de PS4 y Xbox One y también para la de PS3 y Xbox 360? Probablemente. Sin embargo, como de ports va la cosa en esta generación, Rogue llega ahora a la actual generación con una escueta remasterización (porque el juego ya lucía de lujo). 

Lo que pasa con las sagas es que hay que saber cuándo pararlas. Ubisoft fue lista en dar un paso atrás y tomarse un respiro para pensar mejor en Assassin’s Creed Origins y el resultado no pudo ser mejor. Curiosamente, el ciclo americano de la saga tiene unas críticas muy dispares, aunque la tan vilipendiada tercera entrega es la más vendida de la saga. Rogue nos sitúa en la misma América que recorrimos con Connor y su abuelo, en el capítulo 3 y en Black Flag: una América llena de secretos, conspiraciones, y zarandeada por los bandos que pugnan por su alma, Templarios y Asesinos. En las botas del Asesino Shay Patrick Cormac asistiremos al ascenso y caída de un Asesino y su paso al lado de los Templarios. La traición de Shay devendrá en una cacería de Asesinos por todo el territorio americano.

Una historia que me ha enganchado desde el minuto cero: vuelve esa América aún por civilizar, vuelven la Historia, los barcos, las clásicas (y en ocasiones, mejorables) mecánicas de sigilo y combate y un guión oscuro y crudo. Rogue lo bebe todo de Black Flag, eso es innegable, y en su día su lanzamiento quizás se entendiera como una expansión, más que como un juego independiente, pero lo cierto es que jugarlo hoy día tiene incluso más sentido. Venimos de Egipto, de unas mecánicas diferentes, de un mundo gigantesco donde Asesinos y Templarios aún no estaban definidos. Con Rogue volvemos a la historia clásica, y además a uno de los escenarios que mejores guiones ha dado en la saga. Aunque su fuente sea Black Flag, los que disfrutamos de la América oculta de la saga, tenemos una obligada cita con el broche final de esta.

Y que conste que Rogue no es perfecto, pero asegura muchas horas de aventuras. Esto es lo que le pido ya a la saga Assassin’s Creed: dame un estándar. Dame aventuras, dame traiciones, dame una bandera. Y Rogue está a la altura de las circunstancias, máxime si lo comparamos con su homólogo Unity. Aunque las novedades jugables sean pocas (recordad que venimos de la época en que la saga comenzó a acusar sus debilidades y señales de fatiga), el buen guión suple la carencia de sorpresas a nivel jugable, y la importancia del pilotaje de barcos (cosa que se ha ido olvidando con el tiempo en la saga), sobre todo teniendo en cuenta la inclusión de los parajes helados y las mecánicas que incluyen, se dejan disfrutar. La historia en el futuro no es nada del otro mundo, pero no molesta, como sí me pasara en anteriores entregas de la saga. Y es que, aunque soy muy fan de la saga, tengo que reconocer que odiaba a Desmond y todo lo que conllevaba su historia. Sí, yo me hice fan verdaderamente con la tercera entrega (inserten abucheos aquí), y claro, Rogue es, en esencia, el fin de la historia de Connor.

En su día se dijo de Rogue que era el Assassin’s Creed más oscuro (título que, a mi parecer, le arrebató Syndicate) y que era mejor que Unity, cosa en la que estoy de acuerdo a medias. Unity fue muy odiado, pero a escala era un juego de mayor envergadura. Rogue cumple con los estándares de la saga y tiene un guión por encima de la media.

Si hablamos de la remasterización, que es lo que nos ocupa, teniendo en cuenta que la saga siempre ha sido pionera a nivel gráfico y que no hace tanto que salió a la venta, en Rogue no nos vamos a encontrar grandes alardes. Va más fluido y sus texturas cargan mejor; tiene más definición y….poco más. Más que una remasterización, el lanzamiento es a todas luces una excusa para jugarlo los que no lo hicieron o completar la colección en PS4 y Xbox One los que sí. Podrían haberse aligerado los tiempos de carga y podrían haberse añadido algunos extras, pero el juego ya es goloso en su conjunto.

En fin, poco más queda por decir. La saga ha pasado momentos de bajón, y Rogue no es uno de ellos, por lo que jugarlo tendría que ser una bonita vuelta al pasado para los fans de la saga. No sabemos lo que nos deparará el futuro (y yo soy de los que apuesta porque este año tampoco tenemos entrega y de ahí el sacar una remasterización), pero el pasado lo tenemos muy presente y es un alivio que Ubisoft no se olvide de él y nos lo siga manteniendo actualizado.

Gráficos
7.5
Sonido
7.5
Historia
8.5
Mecánicas
8.5

Summary

Assassin's Creed Rogue Remastered es la excusa para descubrir uno de los capítulos de la inmensa saga al que menos caso se le ha hecho. Si ya lo jugaste en su día, es posible que no te aporte mucho, pero si te lo perdiste no puedes dejarlo pasar ahora.

Total Rating

8.0
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